Por Francisco Xavier López

En los sesenta, el mundo comenzaba a ser global, la televisión permitía a las personas enterarse de lo que pasaba en todo el mundo, pero al mismo tiempo sus opiniones e ideas continuaban influenciadas por los medios tradicionales, como el periódico.

Justamente un humorista, a través de la voz de un grupo de niños, expresaba los miedos de una generación nacida en la posguerra, pero que vivía en un mundo en constante peligro.

Cincuenta años después esas tiras parecerían haber sido escritas y dibujadas el día de hoy. Habrán cambiado los protagonistas, los nombres propios, pero no los problemas; esos al parecer son eternos: la injusticia, la desigualdad social, la vejez, las relaciones entre padres e hijos, entre amigos, la corrupción o el ansia de poder.

"No era mi intención que ella (Mafalda) durara tanto tiempo. Yo esperaba que el mundo mejorase, pero la política liberal está convirtiendo a los ricos en cada vez más ricos y a los pobres en cada vez más pobres", sentenció.

Leer a Quino en la actualidad equivale a pararse desnudo frente al espejo, con su humor sencillo y directo, pero brutal.

Aunque confesó que no imaginaba a su personaje cumbre de Mafalda en un mundo globalizado, pues ella fue creada cuando existía una clara división mundial entre el comunismo y el capitalismo, y que ella sólo cabía dentro del contexto de un mundo dividido, su discurso sigue estando presente en las ideas que varias generaciones tienen sobre cómo está construido el mundo y cuáles son sus defectos e injusticias.

"No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta", advirtió.

En 1976, en una mesa redonda en la Facultad de Ciencias de la UNAM, Quino dijo que sentía que su creación se estaba prostituyendo, en vista de toda la mercancía que se generaba con su imagen. Nunca hubiera podido imaginar lo que la verdadera globalización le haría a su obra. Quizá por eso, Mafalda sigue siendo su creación más conocida, porque el ver a los niños expresándose sobre la situación mundial suaviza el discurso, mientras que en sus libros de humor este es mucho más trágico, mas desolador.

A lo largo de 40 años, Joaquín Salvador Lavado creó libros que son clásicos dentro del humor y la crítica social. Hombre de bolsilloNi arte ni parte, Potentes, prepotentes e impotentes Sí, cariño, son sólo una muestra de la capacidad de Joaquín para encontrar el punto exacto donde la tragedia se convierte en chiste y, aún así, a veces, descubrir una chispa de esperanza, un rayo de luz que contrasta con un mundo en donde al parecer toda la gente es mala.

Uno de los mas grandes artistas del cómic del siglo XX, no por su virtuosismo técnico, sino porque con un trazo sencillo era capaz de expresar las ideas mas profundas y transmitir los mensajes más contundentes.

Quino falleció hoy y debemos recordarlo siempre no porque su obra nos remite a nuestra infancia, no porque nos hizo reír, sino porque nos enseñó a pensar y a cuestionar el mundo.

El mundo sigue, aunque el maestro se haya bajado.

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Francisco Xavier Lopez Martinez


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