EFE

BARCELONA.- La magia de Karim Benzema, que regaló con un superlativo taconazo a Casemiro el único gol del partido, guió en el RCDE Stadium a un discreto Real Madrid (0-1), que se sitúa como líder en solitario de LaLiga Santander, y dejó al Espanyol en el abismo, colista a diez puntos de la salvación.

Aprovechó el equipo de Zinedine Zidane el pinchazo del Barcelona en Vigo (2-2), segundo ahora a dos puntos, en un partido sin ritmo que lo decidió el francés con una acción deliciosa al filo del descanso que remató un rival sin pegada.

El primer tiempo fue un monólogo sin ritmo del equipo blanco, muy superior con el balón aunque falto de profundidad en ataque. Sin Vinicius, suplente, Isco y Hazard jugaron por dentro y su equipo desequilibró poco por las bandas.

A falta de profundidad, Casemiro se erigió en el jugador más peligroso en la parcela ofensiva. Lo probó primero con un zapatazo desde su propio campo que Diego López, avanzado, desvió 'in-extremis' y, poco después, conectó un balazo que Ramos remató desviado con la testa.

Esperaba Real Madrid su momento ante un rival bien colocado que obligó a lucirse a Courtois con una falta lateral botada por Marc Roca.

Fue la ocasión más clara del cuadro periquito que veía como, poco a poco, Benzema iba entrando al partido. Avisó el francés, después de la pausa de hidratación, con una rosca que Diego López rechazó, de nuevo, con la manopla.

Poco pudo hacer el portero gallego en el primer tanto del encuentro poco antes del descanso. Colgó el balón el conjunto blanco, el delantero galo maniobró dentro del área y, con su sutileza habitual, se inventó un taconazo que Casemiro remató a puerta vacía para abrir la lata (0-1).

El Real Madrid no necesitaba apretar el acelerador, confiado, quizá, de que el segundo tanto llegaría tarde o temprano. Pero no llegó. La entrada al césped de Vinicius y Rodrygo no cambiaron el ritmo del encuentro.

Los visitantes no generaban peligro, pero tampoco sufrían. Se defendieron con el balón en un segundo tiempo más propio de una pretemporada.

Con el encuentro todavía abierto, el Espanyol buscó sus escasas opciones a balón parado. En éstas, Calleri tuvo cerca el gol. Se quedó a pocos centímetros de rematar con la testa una falta lateral. El argentino gozó de la última ocasión, a la desesperada, pero la zaga blanca, muy sólida, evitó el susto.

Fueron los únicos momentos en el que el Espanyol estuvo cerca de animar un encuentro en el que el Real Madrid de Benzema dio un paso valioso en la pugna por el título a falta de seis jornadas. El hechizo del delantero francés deja al Espanyol a un paso del descenso.

JLR

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