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México.- Durante la “Guerra sucia” de los años 70 y 80, particularmente en Guerrero, se llevó a cabo una política de Estado  de represión e incluso de exterminio generalizado contra la población reconoció el gobierno federal mexicano cinco décadas después.

Desde Atoyac de Álvarez, Guerrero, al presentar la política para la reparación de daños, el titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Jaime Rochín del Rincón aseguró que la violencia política del pasado adquirió tintes macabros en la entidad, pues existen testimonios contundentes de ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas, desapariciones forzadas transitorias y desplazamientos.

“La represión en Guerrero durante la llamada Guerra sucia fue generalizada, porque la detención arbitraria, la tortura y la desaparición forzada de personas fueron acciones emprendidas contra un amplio sector de la población. 

“Sufrieron desaparición forzada estudiantes, campesinos, indígenas y activistas sociales, o simplemente sobre quien cayera alguna sospecha o deseo de venganza”.

Aseguró que a raíz del Informe especial sobre desaparición de personas y fosas clandestinas en México, elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en marzo de 2017,  las autoridades federales se han acercado a 491 víctimas directas y mil 70 indirectas, mediante un importante esfuerzo de acercamiento.

Rochín del Rincón aseguró que entre las entre las medidas de satisfacción para las víctimas de la Guerra sucia se encuentran la creación de un mecanismo de investigación independiente para el esclarecimiento de los crímenes del pasado.

Disculpa pública de las autoridades competentes, creación de memoriales nacionales e instaurar un Día Nacional para recordar a las “Víctimas de la Guerra sucia”, entre otras medidas.

 

RVA

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