Por Fernanda Delgado

La aparición de las plataformas de streaming ha dejado una huella imborrable en la manera de ver o hacer televisión, y han dado un papel fundamental a las series, logrando colocarlas al nivel del cine de autor. 

Antes de 2010 ya habían surgido grandes monstruos del prime time, como The Sopranos (199-2007), Breaking Bad (2008-2013), Mad Men (2001-2015), o The Big Bang Theory (2007-2019), que se volvieron cánones de muchas temporadas y títulos de culto; en algunos casos durando casi hasta el final de la década.

A continuación, te presentamos una selección de algunos de los títulos más influyentes de los últimos años, de los cuales tomaremos en cuenta los que vieron la luz entrado 2010.

Game Of Thrones (2011-2019).
Aquí estamos hablando de la serie de ciencia ficción por excelencia. Basada en la saga épica homónima de George R. R. Martin, fue una macro producción de HBO, que se tomó ocho años en concluir su entrega. La exquisita manufactura de los escenarios, la presencia de una trama con giros rotundos e insospechados, la sorprendente ejecución de efectos visuales y la presencia de un reparto acertado lograron hacer de este el título más influyente de la década, marcando tendencia en el terreno de la ciencia ficción, adaptación de sagas y en general, la manera de hacer series actualmente.

 

House of Cards (2013-2018).
Llegando a la primera aventura de Netflix en el mundo de las series, House of Cards es un proyecto de ejecución impecable y abrió por todo lo alto este tipo de producciones en la plataforma. Comenzando por el guión, que no se conforma con ser magistral, sino que también incluye una arriesgada ruptura de la cuarta pared por parte de su mítico protagonista, Frank Underwood, llevado a la vida de manera insuperable por Kevin Spacey, en la que es probablemente su actuación más soberbia. Si bien el final requirió de improvisación, no decepcionó, logrando convertirse en un título dorado dentro de la historia de las series contemporáneas.

 

Black Mirror (2011).
Encontrándose ya en su quinta temporada, esta serie es un concepto de Charlie Brooker, que amalgama perfectamente el formato de The Twilight Zone con temáticas contemporáneas. Las decadencias y temores del hombre actual, a través de su relación con la tecnología son abordadas en relatos cortos y densos, cuyos mensajes reflexionan filosófica y mordazmente a través de historias distópicas. Con una impecable manufactura y guión, sin dudas es uno de los títulos más sobresalientes de la década.

 

The Handmaids Tale (2017).
Basada en la novela homónima de Margaret Atwood, es una historia distópica que  se desarrolla posterior a la instauración de un gobierno, tras una debacle ambiental, el cual se rige por un sistema teocrático que divide a la sociedad en castas. Además la infertilidad azota a la población, por lo que las mujeres que pueden concebir son tratadas como incubadoras, reservadas a familias poderosas para engendrar a sus herederos.

 

Stranger Things (2016).
De la manufactura de los hermanos Matt y Ross Duffer, la serie rápidamente se convirtió en un referente, gracias a la pulcritud de su ambientación, llena de referencias a la cultura pop, música y cintas de los años 80. El argumento, que oscila entre el misterio, comedia y algo de drama, relata la misteriosa desaparición de Will Byers, que será buscado por su madre, hermano y amigos, descubriendo una dimensión alterna con seres aterradores.

 

Downton Abbey (2010-2015).
Considerada “la serie de época” por excelencia, se trata de un drama desarrollado para la cadena televisiva NBC, que también se considera la serie británica más cara de la historia, pero este dato se traduce en locaciones y vestuarios deslumbrantes, que logran sumergir en una atmósfera señorial, donde las vidas de realeza y plebeyos transcurren dentro de los muros de un castillo, y el tiempo trae también una profunda brecha generacional, que es magistralmente retratada.

 

Orange Is the New Black (2013-2019).
Esta serie fue un fenómeno cuando se estrenó por varios motivos. La historia, proveniente de la novela biográfica homónima de Pipper Kerman, que explora a profundidad la realidad penitenciaria que viven miles de mujeres en el sistema de Estados Unidos. Colmada de personajes igualmente singulares, extravagantes y entrañables, se abordan temas tan escabrosos como la discriminación racial con diálogos inteligentes, y humor ácido, logrando un equilibrio perfecto entre el drama y la comedia.

 

Narcos (2015-2017).
No sin polémica, la plataforma Netflix logró desarrollar el concepto, que originaría una franquicia, y mostraría a los líderes criminales latinoamericanos que trastornaron a la DEA y el gobierno estadounidense a partir de la década de los setenta de manera icónica. Con impresionantes caracterizaciones, y un guión que retrata de manera cruda y bastante fiel la historia de los grandes cárteles del narcotráfico, esta serie cambió por completo la forma de mostrar a estos personajes, tan villanos como humanos.

 

The Crown (2016).
Esta vez una gran producción británica se unió con Netflix para traer este magnífico drama de época, lleno de intrigas, política, locaciones fastuosas e interpretaciones sobresalientes, así como un libreto de excelente manufactura; que ha logrado encantar y escandalizar por igual a su aludida, la reina Isabel II. En esta serie se retrata la vida de la monarca desde su matrimonio con Felipe de Edimburgo, cómo se convirtió en la mujer más poderosa del planeta a sus escasos 25 años de edad.

 

The Walking Dead (2010).
Nacida con la década, esta serie marcó una pauta en la manera de hacer terror, retratar lo distópico y mostrar efectos especiales. La historia comienza con el sheriff  Rick Grimes, que emprenderá una odisea en la búsqueda  de su familia, encontrando a otros sobrevivientes por el camino. Con una historia dinámica, que cuestiona la moral y valores en situaciones extremas, hace gala de unos alucinantes efectos especiales, que temporada con temporada se han pulido, volviéndose más sangrienta entrega con entrega.

 

 

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