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Por Israel M. Campos Montes

Ciudad de México.- En los últimos años la capital del país se ha visto afectada por la crisis de inseguridad que permea de forma cotidiana. Ante este brete y la falta de claridad para contrarrestar la alta incidencia delictiva, Diario de México entrevistó al doctor en antropología y profesor de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, Edgar Morín Martínez, quien señaló que la inseguridad pública es una de las mayores preocupaciones de la sociedad.

“Lo que le preocupa mayoritariamente a la gente son los delitos de tipo patrimonial, es decir, el robo en todas sus variantes, es una preocupación histórica, porque el robo en este país es casi un deporte nacional. Entonces esa sería una preocupación importante. Pero también, el asunto de la criminalidad tendría una serie de variantes, quizá ahora la más significativa la que tenga que ver con la extorsión. También los delitos que se conocen como de alto impacto, fundamentalmente el secuestro, que también es un problema real en todo el país y la Ciudad de México, obviamente no escapa”, comentó.

Dijo que parte de la percepción de inseguridad entre la sociedad se debe a los imaginarios sociales y elementos de propaganda, porque eso le ha permitido al gobierno generar un discurso que puede posibilitar estos climas de miedo.

Agregó que otro factor de suma importancia que ha lacerado a la capital, tiene que ver con la agresión sexual, particularmente contra mujeres, que en buena parte de la población no se concibe como problema.

Al respecto, advirtió que los aparatos de seguridad carecen de una profesionalización de su personal, ya que, si realizas una denuncia, el protocolo es engorroso y tienes que repetir tu acusación una y otra vez, eso hace que la sociedad no tenga confianza en las autoridades, lo cual contribuye a que las personas no denuncien, por lo que la cifra de no delaciones resulta ser más alta que las famosas carpetas de investigación que difunden mediáticamente.

Crimen organizado en CDMX

A pregunta expresa sobre si existe invisibilidad del tema en esta nueva administración capitalina y de que no hay presencia de cárteles en la ciudad, aseveró que la jefatura de Gobierno de Miguel Ángel Mancera, se caracterizó por negar sistemáticamente que no había crimen organizado en la ciudad.

“Eso obviamente es mentira, por qué, porque basta revisar una hemeroteca para darse cuenta que el crimen organizado ha operado aquí desde siempre. El asunto creo que mas bien está en cuáles son las herramientas que tendría el Estado para combatir al crimen organizado, lo que sí podemos ver es que desde la administración pasada se optó por la omisión, la corrupción e incluso, la colusión”, sentenció.  

Explicó que la delincuencia organizada no es sólo hablar de cárteles o cosas sofisticadas, ya que es algo más simple, porque se pueden reunir tres personas y crear una banda delictiva, lo cual ya es considerado como delincuencia organizada, por lo que afirmó que la capital no es ajena a este tipo de grupos.

“Habría que ver que un cártel como tal, ni siquiera tiene interés de estar en un lugar como la Ciudad de México, por qué, porque ese cártel exporta, el negocio de los cárteles es la exportación, pero, obviamente como son redes transnacionales muy grandes, la Ciudad de México se convierte en una pieza clave, pero también tienes un sistema financiero y un sistema bancario que te permite con más facilidad moverte, hoy en día, además, el tamaño de la ciudad les permite a algunos pasar desapercibidos”, manifestó.

Detalló que la presencia del crimen organizado en la capital sí existe, pero que se debe matizar bastante sobre qué es exactamente lo que hacen, ya que en algunos casos pueden estar por asunto de propiedades, de perfil bajo, ciertos arreglos de tipo económico o financiero.

Relató que hay otro nivel de este tipo de organizaciones que no necesariamente tienen una conexión con lo que describe anteriormente y que son las bandas locales, particularmente la más conocida ahora, “La Unión Tepito”, el cual es un grupo local que estaría mezclando actividades típicas de delincuencia organizada como el cobro de derecho de piso, la extorsión, la trata de mujeres con algunas cuestiones de droga y secuestro.

Por lo que insistió que esto no los hace un cártel “porque el negocio de un cártel se llama Estados Unidos o Europa, porque con la conversión a dólar y a euros, es donde ellos realmente ganan, el asunto es que se han ido desarrollando también mercados locales, y esos mercados locales llegan de manera distinta”, acotó.

Espetó que ante los asesinatos de las últimas semanas, y según a las versiones oficiales que los explican, es momento de comenzar a cuestionar a las autoridades, “ya que hay cosas que no se sostienen obviamente, es decir, eso del Cártel del Tláhuac suena más a vacilada que a una realidad, pero digamos que lo que sí es un hecho es que estos grupos, dice la narrativa oficial, están disputándose el mercado, pero habría que ver si se están disputando el mercado o el reacomodo de las autoridades”, concluyó.   

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