Por Aranxa Albarrán Solleiro / Confesiones de turista

El mundo globalizado en el que vivimos hoy día, es un cúmulo de beneficios y consecuencias negativas. Si bien es cierto, el tener más conectividad con países internacionales, hace una nación con ideales de ser catalogada como “desarrollada” con más oportunidad de crecimiento en todas las instancias, empero también puede afectar negativamente, tal es el caso de una permeante exclusión social y marginación que, con el paso de los años, ha venido agravándose considerablemente.

Este tipo de problemáticas sociales señala una fractura de los lazos sociales, que imposibilitaban los derechos y deberes de los ciudadanos, siendo apartados del mercado laboral, de los beneficios sociales y presentando una erosión de rupturas familiares, pérdida de la vivienda, del lugar de trabajo; así como a la falta de acceso a la participación pública, social y sobreviniendo al quebranto de una identidad social reconocida.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), el Estado de México se divide en dos regiones metropolitanas: la Zona Metropolitana de Toluca (ZMT) que incluye 15 municipios y la Zona Metropolitana del Valle de MÉXICO (ZMVM) que incluye a 59 municipios, dentro de los cuales se encuentran: Chalco, Valle de Chalco Solidaridad, Ixtapaluca, Chumalhuacan, La Paz y Chicoloapan. Si se compara en este contexto, el desarrollo industrial de ambas zonas, quedan excluidos seis territorios mencionados, en donde cuyo papel se reduce a servir como “ciudades dormitorio”, es decir, que los habitantes de los municipios tiene un estilo de vida que sólo les permite llegar a descansar a sus hogares, pues tiene una rutina laboral excesiva o sus actividades principales como ir a la escuela, se ve afectado en su mayoría de veces por el tráfico urbano que deben de atravesar para llegar a sus hogares.

En el oriente mexiquense resalta el mayor nivel de hacinamiento y marginación que se registra en Valle de Chalco, en comparación con el municipio de Chalco. Del mismo modo, la Zona Oriente en su conjunto, aporta apenas 6.2 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) estatal, monto similar a la aportación del municipio de Cuautitlán Izcalli (6.4 por ciento). Por otro lado, Valle de Chalco y Chicoloapan juntos contribuyen únicamente con uno por ciento del PIB del estado, lo cual evidencia la enorme brecha existente en el desarrollo económico entre la Zona Oriente y las otras Zonas.

La desigualdad y escaseo de oportunidades para sobresalir y tener un ingreso considerable para subsistir día a día, se reduce de manera notable y los residentes, se ven en la necesidad de conseguir oportunidad laboral en zonas de mayor actividad social y económica. De tal manera, una de las soluciones puede verse centrada en la implementación de una producción turística contemplando la participación de lugareños y sector público, además de trabajar en conjunto con investigadores especialistas en la elaboración de inventarios turísticos. Al hacerlo, contribuirá a erradicar un imaginario social que perpetúe el temor de visitar dichos municipios y motivar el desarrollo del principal objetivo del turismo: unir a los pueblos para alcanzar un sentido pacífico entre sus ideales, usos y costumbres.

Motivar a las autoridades a no solo contemplar los “clusters turísticos” de siempre, sino incentivar la activación de espacios con potencial turístico. O probablemente se ha olvidado de la riqueza cultural con el que cuenta Chalco, siendo el lugar donde los Axotecas consideraron poblar primero, los cuales posteriormente se hicieron llamar “Chalcas” y fueron de los primeros gobiernos nobles. Su relevancia fue tal que se creó un Museo Arqueológico. Así mismo, se encuentra la Parroquia de Santiago Apóstol, construida por mandatos de Hernán Cortés en 1585 después de la conquista de México Tenochtitlán, el 13 de Agosto de 1521.

Su producción artesanal de lácteos es considerada fundamental, siendo la segunda cuenca lechera de la entidad desde los años 70. Sus ocotales, por otra parte, aluden a la realización de un turismo ecológico y la práctica de la charrería, que junto con Texcoco crearon la Feria Charra más representativa del país.

El apoyo a comunidades aledañas a la ciudad, no debe ser minoritario, sino lo contario, deben ser los principales en ser incluidos para una reactivación no solo económica, sino social, siendo ellos los que laboran para grandes organizaciones turísticas y proyectos turísticos, a pesar de que esto implique, el traslado tedioso de más de tres horas diarias hasta su destino con horarios de doce u ocho horas por día. Entonces, después más de dos meses de confinamiento y grandes daños al sector ¿seguiremos impulsando solo resorts en la playa?

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