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Por Nadia Alcázar / Fotos: Julio Ortega

Ciudad de México.- Guiados por el miedo y la necesidad, miles de centroamericanos emprendieron un duro camino hacia Estados Unidos con la esperanza de encontrar una mejor vida. Sin embargo, el trayecto no ha sido fácil y han pasado por varias dificultades: discriminación, hambre, cansancio y enfermedades.

La llamada caravana migrante llegó hace cuatro días a la Ciudad de México, con más de dos mil integrantes, quienes fueron recibidos en el estadio "Palillo" de Ciudad Deportiva, hoy se calcula que son entre 4 mil y 7 mil.

Desde los más grandes hasta los más pequeños, en familia o con amigos, todos se toman un respiro del duro camino que les espera para llegar al país norteamericano, que posiblemente retomen mañana y en donde esperan tener una mejor vida.

migrantes en la CDMX
FOTO: JULIO ORTEGA

A pesar de que existen actividades recreativas como zumba o yoga, los módulos de servicio dental, médico, de comida y para cortarse el cabello son lo que mayor afluencia de gente tienen, debido a que son de gran ayuda y valor.

“Aquí nos han recibido bien con comida, con ropa, todo, con medicina. Me inyectaron ayer y me dieron pastillas para la tos, porque venimos con tos y gripa”, explicó Lisandro Pineda, de 50 años, proveniente de Honduras.

migrantes en la CDMX
FOTO: JULIO ORTEGA

Los centroamericanos se encuentran agradecidos con el pueblo mexicano y el gobierno, ya que, a diferencia de otros países que han cruzado, aquí han encontrado apoyo y comprensión en cada uno de los estados.

No obstante, han especificado que su estancia en la Ciudad de México es la más relajante y divertida, sobre todo para los jóvenes que han tenido la oportunidad de turistear y olvidar por un momento que tuvieron que abandonar su hogar, aun siendo unos niños.

“(En la CDMX me la he pasado) de la mil maravillas, he jugado futbol, he participado bastante cosas. Bastante bonito.” confesó Daniel López, un joven hondureño de 19 años, mientras espera su turno para cortarse el cabello.

En el estadio "Palillo" los viajeros han tenido la oportunidad de bañarse, jugar y recibir medicina para las enfermedades que los aquejan, como la tos y la gripe. Aparte de que hay actividades especiales para el sector más vulnerable de la caravana: los niños.

Aunque los adultos no se quedan atrás, pasan el tiempo jugando cartas, leyendo u organizando peleas, con los guantes y demás materiales que otorgaron las autoridades capitalinas.

migrantes en la CDMX
FOTO: JULIO ORTEGA

Sin embargo, también hay migrantes que no la han pasado tan bien, han perdido familiares durante el transcurso del viaje o se arrepienten de haber salido de sus hogares, sobre todo aquellas mujeres que viajan con sus hijos pequeños.

“A veces me arrepiento de haberme venido, porque uno sólo es distinto, pero ya con un niño es diferente”, expresó una joven madre de 20 años, quien viaja con su hijo de 3, desde Honduras.

VIOLENCIA EN CENTROAMÉRICA

La caravana migrante se formó como una opción para combatir la necesidad de trabajo y, principalmente, para escapar de la violencia que se vive en los países centroamericanos, de la cual muchos de ellos han sido víctimas.

Existen tanto padres que abandonaron a sus familias por amenazas, como adolescentes que no quieren involucrarse con delincuentes en sus países de origen.

“Yo fui policía, (pero) el Estado como ha estado sacando policías e inclusive yo traigo una denuncia, que yo hice, donde fui amenazado por las maras, por eso venimos buscando refugio”, explicó un migrante que tuvo que dejar a su familia en Honduras.

El hondureño especificó, que en un futuro, cuando el gobierno “le dé duro a los maras”, desea regresar a su país, con su familia.

Aseguran que no importa si presentan las denuncias correspondientes ante la policía, las autoridades de sus países no hacen nada para protegerlos. Por ello, también hay familias enteras viajando en la caravana.

migrantes en la CDMX
FOTO: JULIO ORTEGA

Rosa Pineda, de 57 de años, relató a Diario de México que su familia se vio obligada a dejar Honduras después de que su sobrino, con él que vivía, recibió una amenaza de muerte. En un principio, denunciaron al agresor, pero las autoridades llegaron a un trato con el delincuente.

“El viaje no es fácil, es algo pesado, pero la realidad es que estamos aquí por necesidad, porque no podemos vivir allá, inclusive uno de mis sobrinos fue amenazado a muerte…mi sobrino fue a denunciarlo, pero las autoridades de honduras se fueron a hablar con el que amenazo a mi sobrino a entenderse con él”.

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