Por Danilo Díazgranados

Resulta poco usual que emisores latinoamericanos acudan a mercados asiáticos para hacer una importante colocación de bonos, y que además esta tenga éxito.

Las excepciones existen. El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) regresó al mercado bursátil nipón, luego de más de cuatro años de ausencia, para seguir comprobando que la imagen de esta institución sigue estando muy bien catalogada.

La responsabilidad como agente colocador recayó en Daiwa Capital Markets. La operación a la cual hago referencia fue la colocación de los llamados “bonos samurái” por 160 millones de dólares (17.200 millones de yenes), con una tasa de rendimiento de 0.77% y un plazo a cinco años en el mercado japonés. Los bonos fueron adquiridos, casi en su totalidad, por inversionistas minoritarios.

Es importante aclarar que los “bonos samurái” son emitidos por instituciones “no japonesas”, en el mercado de ese país y en yenes. Es por ello que son denominados de esa manera. Además, se rigen por la legislación financiera de la nación asiática, y generalmente son emitidos por empresas con sede o filial en esa localidad.

Desde hace más de dos décadas, la CAF lleva adelante una muy bien diseñada estrategia de diversificación de sus fuentes de financiamiento, ante lo cual no resulta extraño que acuda a mercados no tradicionales, en búsqueda de fondos frescos para reinvertir en la economía de la región latinoamericana.

El presidente Ejecutivo de la CAF, Luis Carranza, destacó el rol “catalítico” del organismo que lidera, al atraer fondos de otros mercados hacia esta región, con la finalidad de generar una mayor inversión y mejores condiciones de financiamiento, con lo cual se apoyará el desarrollo de este lado del mundo, en momentos cruciales para la economía.

La excelente trayectoria y reputación de este organismo, así como su presencia ininterrumpida, por más de dos décadas en los mercados globales de capital, son avales más que suficientes para que la colocación de bonos en Japón obtuviese tan buenos resultados. Sin duda alguna la CAF disfruta, con base en sus insuperables resultados, de la confianza de los inversionistas.

Un dato interesante lo constituye el hecho de que la CAF ha anunciado, en el marco de la crisis económica que azota a la región latinoamericana, un fondo de mil 600 millones de dólares para el otorgamiento de créditos a las mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) de la región, conjuntamente con los bancos de desarrollo locales.

En todo caso, se pretende ofrecer auxilio financiero a los sectores empresariales que presentan una alta vulnerabilidad económica, con miras a contribuir con la economía en los países con serias dificultades por escasez de recursos monetarios.

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Danilo Díazgranados

Especialista en temas financieros, económicos y de emprendimiento.

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