Por Israel M. Campos Montes

Ciudad de México.- Ignacio Morales Lechuga, extitular de la ya desaparecida Procuraduría General de la República (PGR) —mayo de 1991 a enero de 1993— llamó a las autoridades federales a distinguir entre los usos y costumbres de las comunidades recónditas de México y de aquellos que comercializan “métodos milagrosos” carentes de ética.

En conferencia vía Zoom, convocada por médicos y científicos para hablar de lo que consideran falsas curas contra el nuevo coronavirus Covid-19, el cáncer, el VIH y otras enfermedades, basadas en el consumo del veneno del sapo alvarius y la rana kambo, como lo promueve la Aldea Nawake en Nayarit, el exfuncionario subrayó que estas prácticas que afirman ser medicinas no tienen sustento científico, lo que implica una conducta delictiva e ilícita.

“La salud es un patrimonio social y un derecho universal, porque es una materia compartida por municipios, estados y federación”, advirtió Morales Lechuga.

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Asimismo, cuestionó el accionar de los gobiernos para no contemplar la ilegalidad de este tipo de actividades y enfatizó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), debe estar al tanto de ello, toda vez que es el organismo que se encarga de autorizar qué productos de índole de la salud se pueden vender en la nación.

“Este régimen de la salud parece dar libertad absoluta para que se hagan todo tipo de prácticas con este sapo, lo cual provoca daños al organismo que desconocemos si son irreversibles”, indicó el exprocurador.

PERSISTEN OMISIONES

A pregunta expresa de este medio acerca de si hay lagunas en la legislación para poder tener una supervisión hacia esto, Morales Lechuga respondió que persisten omisiones por parte de las autoridades, dado que quienes se dedican a esto no tienen sanción ni alguna repercusión de índole judicial.

Por ello, exhortó a la Secretaría de Salud (Ssa) a contar con normativas que regulen este tipo de “fórmulas milagrosas”, pero enfatizó, que habría que acentuar en la publicidad, ya que esto debe estar bajo las competencias de la Secretaría de Gobernación Segob y de Comunicaciones y Trasportes (SCT).

RECHAZAN SATANIZACIÓN

Por su parte, el médico José de Jesús Rivera Sánchez, dejó en claro que no es una agresión contra las culturas prehispánicas o tradiciones de las personas, sino que están en contra de dar una idea falsa de los objetivos de sanación bajo presuntos, conceptos ancestrales, por lo que subrayó que es necesario que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiende a todos los países la penalización de falsas curas.

Indicó que es urgente que la Ssa federal y estatal, así como Antonio Echeverria García, gobernador nayarita, ayuden en la vigilancia contra esos métodos que promociona la Aldea Nawake, el cual entre otras cosas, implica fumar parótidas de anfibios que contienen una serie de toxinas cuyos efectos en el organismo son psicotrópicos y cardiovasculares que han desatado la muerte de varias gentes en el mundo.

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Aseveró que la “cura” del sapo alvarius no tiene antecedente prehispánico, ni previo a 1930, sino que fue hasta 1950 cuando se comenzó a hablar de ello, por lo que apostilló que es un fenómeno netamente mercadológico, más que una salvación a los malestares de la población.

“Estos tratamientos que no son medicamentos se vuelven cada vez más extensos, son alarmantes porque llegan a todo el mundo, en Europa hay casos, pero esa 'cura' tiene características similares a las metanfetaminas y antidepresivos, por lo que urge su regulación”, sentenció.

ALDEA NAWAKE PROMUEVE EL FRAUDE

En tanto, el médico Joselin Hernández Ruiz, dijo que las moléculas extraídas del sapo alvarius son ofertadas como “medicamentos milagrosos”, pero el producto carece de muestras científicas de que la sustancia sea efectiva, por lo que aseguró que se trata de un fraude.

Alertó que el consumo de ese anfibio ya ha propiciado varias muertes y exhortó a los gobiernos a cerra filas para trabajar en conjunto para impedir lo que a todas luces es un delito.

No obstante, señaló que aquellos que venden ese “medicamento”, cumplen en lo legal porque tienen registros como si fuese un producto nutricional, pero en lo medicinal es totalmente ilegal.

“La publicidad engañosa es el gancho, muestran reportajes con apariencia científica, pero las personas que se dedican a la elaboración no tienen regulación de algún ente gubernamental, promueven un producto que 'cura' muchas enfermedades en un momento rápido”, acotó Hernández Ruiz.

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Apuntó que por el momento como comunidad científica no habido acercamiento con la Ssa para tartar este caso del sapo alvarius y la rana kambo, por lo que admitió que es la gran deuda que áun tienen con la sociedad.

IMCM

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