Por Omar González

"Un loco pierde todo menos la razón". (Gilbert Keith Chesterton)

Ahora que se pondrá de moda la consulta ciudadana para algunas decisiones trascendentales en el país, recordé cuando me fui con unos amigos de la preparatoria a acampar toda una semana a la Sierra Madre, en el municipio de Villa de Santiago, Nuevo León. 

Como chiquillos ingenuos, no llevamos los suficientes víveres para abastecernos durante siete días y, al tercero, un miércoles, sólo nos quedamos con una barra de pan blanco y una lata de jalapeños en escabeche. Literal... ese día comimos ¡puro chile! 

Ya entrada la noche y con harta hambre, sentados al lado de la fogata y pasando un frío intenso, se escuchó a lo lejos un cencerro. Alguien de los compas supuso que era de una vaca. Otro camarada propuso: 

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-¡Va! Uno la toma de la cola. Luego los demás (ocho) la empujamos con fuerza. Ya caída le ponemos en su madre con una roca grande- 

Luego comenzaron los cuestionamientos de los escépticos. 

-Pero... ¿Cómo la vamos a desollar y a destazar?- 

-Con mi navaja- Contesta otro del grupo. Su “arma” punzocortante era una Explorer Victorinox, de 22 centímetros. 

El plan iba tomando forma, en nuestras mentes se formaba un banquete de carnita asada, pero no faltó el aguafiestas: 

-Pero es un chingo de carne, ¿qué haremos con lo que nos sobre? Se nos echará a perder. Y pensar que mucha gente muere en el mundo de hambre. 

Algo muy parecido pienso que podría suceder si nuestro próximo gobierno no “aterriza” el cúmulo de ideas y propuestas que se quieren implementar a partir del próximo 1 de diciembre. 

Y ojo, soy de los que piensan que debemos darle la oportunidad a Andrés Manuel López Obrador de gobernar. Claro es que el pueblo –como lo llama- votó por él. Que un proceso democrático lo llevará al poder, pero, ya como presidente, las decisiones importantes las tiene que tomar él, con la asesoría de sus colaboradores. López Obrador es el líder que eligieron los ciudadanos y como tal debe dirigir al país. “El pueblo” ya tomó su decisión, ahora él tiene que asumir la responsabilidad de sus actos y no dejarle a la ciudadanía el peso de elegir cómo quiere la pared: blanca o negra. 

De por sí durante el proceso electoral se polarizaron en redes sociales opiniones a favor y en contra del político tabasqueño, ¿imaginen cómo será cuando se lleve a consulta ciudadana cada iniciativa o reforma que el eventual mandatario quiera lanzar? Será una pelea de perros en Facebook entre los “pejezombis” y “antipejes”, o bien, entre “chairos” y “clasistas”

AMLO tendrá que andar con cuidado, porque si “el pueblo” decide “matar a las vacas”, mucha carne podría desperdiciarse y echarse a perder. 

He dicho... 

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Omar González Zárate

Recuerdos, política y lo que surja.

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