Arch Manning se libera del apellido y firma su gran noche en el Citrus Bowl
Redacción.- El Citrus Bowl 2025 fue mucho más que un juego de postemporada. En Orlando, Florida, Arch Manning dio el paso que muchos esperaban: dejó atrás la sombra de su apellido y escribió su propia historia al comandar a los Texas Longhorns a una victoria de 41-27 sobre los Michigan Wolverines, cerrando la temporada con un mensaje claro de futuro.
Un MVP que ganó con brazo y piernas
Si bien se anticipaba que Manning destacara por su capacidad como pasador, fue su explosividad atlética la que terminó por desarmar a la defensiva de Michigan. El quarterback firmó una actuación completa: 376 yardas totales y cuatro touchdowns, dos por aire y dos por tierra.
Completó 21 de 34 envíos para 221 yardas, pero el dato que marcó la noche fue su producción terrestre: 155 yardas en apenas nueve acarreos, con un promedio de 17.2 yardas por carrera. Un registro que inclinó el partido cuando el duelo aún se encontraba en disputa.
La jugada que rompió el partido
El momento decisivo llegó en la segunda mitad. Tras varios intercambios de golpes en el marcador, Manning encontró un hueco por el centro y escapó para un acarreo de 60 yardas hasta la zona de anotación. Fue el golpe definitivo: Texas tomó una ventaja que Michigan ya no pudo recortar.
Esa jugada sintetizó la noche del mariscal de campo: lectura, potencia, velocidad y determinación en el momento clave.
Más allá del apellido Manning
Ser sobrino de Peyton Manning y Eli Manning, e hijo de Cooper Manning, implica una presión constante. Sin embargo, en el Citrus Bowl, Arch jugó con soltura y personalidad. Con su padre y su abuelo Archie Manning presentes en las gradas, el joven quarterback mostró un crecimiento que incluso lo diferencia de sus ilustres antecesores, especialmente por su capacidad atlética.
Su actuación confirmó que el apellido pesa, pero también impulsa cuando el talento responde.
Texas cierra el año con esperanza
Aunque los Longhorns no lograron clasificar al College Football Playoff, la victoria en el Citrus Bowl le da estabilidad al proyecto. Texas cerró la temporada con marca de 10-3 y una identidad clara de cara al futuro, reforzada por la confirmación de que Manning regresará para otra campaña universitaria.
En el balance anual, el quarterback acumuló 2,942 yardas por pase, 24 touchdowns aéreos y ocho anotaciones por tierra. Números que, combinados con su cierre de temporada, lo colocan desde ahora entre los nombres a seguir en la carrera por el Trofeo Heisman en 2026.
