Ni el termómetro bajo cero ni el césped helado del Willoughby Stadium frenaron a Cruz Azul. El campeón vigente de la Concacaf Champions Cup arrancó la defensa de su título con autoridad, imponiéndose 3-0 al Vancouver FC en territorio canadiense.
Desde el silbatazo inicial, el equipo dirigido por Nicolás Larcamón tomó el control del partido con posesión, ritmo alto y presión constante. La superioridad celeste se reflejó pronto en el marcador.
Golazos y ventaja al descanso
El cerrojo canadiense se rompió al minuto 22, cuando José Paradela recibió una asistencia de Gabriel “Toro” Fernández y sacó un disparo preciso al ángulo superior izquierdo para abrir el marcador.
Cruz Azul no bajó el ritmo y volvió a golpear justo antes del descanso. Al 44’, el juvenil Amaury Morales estuvo atento a un rebote en el área y empujó el balón al fondo de la red para el 2-0, una losa pesada para el conjunto local antes de ir a vestidores.
Palavecino sentencia y el VAR aparece
En la segunda mitad, la historia no cambió. La Máquina mantuvo el dominio y al minuto 65 selló la goleada con un derechazo cruzado de Agustín Palavecino, nuevamente tras una asistencia del “Toro” Fernández.
Vancouver intentó reaccionar y estuvo cerca del descuento con una chilena de Powell al 73’, pero Emmanuel Ochoa respondió con una atajada espectacular. Minutos después llegó la polémica: el árbitro marcó penal por una barrida de Rodarte, aunque tras la revisión en el VAR la decisión fue revertida y el arco celeste se mantuvo imbatido.
Preocupación en el cierre
La única nota amarga para Cruz Azul llegó en el tiempo de compensación, cuando Gabriel Fernández salió del campo con gestos de dolor tras sufrir una lesión, encendiendo las alarmas en el cuerpo técnico.
