La FIA introduce ajustes clave en la Formula 1 a partir del Gran Premio de Miami, con modificaciones que impactan clasificación, salidas, duelos en pista y, especialmente, la conducción bajo lluvia.
Aunque no se trata de una revolución total, los cambios responden a una preocupación creciente: el comportamiento de los monoplazas actuales en condiciones de baja adherencia.
Monoplazas más difíciles de controlar en mojado
Los pilotos han señalado que la generación actual de autos presenta mayores complicaciones cuando el asfalto está húmedo. Entre los factores más relevantes destacan:
- Entrega de potencia inmediata gracias a sistemas eléctricos de hasta 350 kW
- Tendencia al sobreviraje por exceso de par motor
- Menor agarre mecánico debido a neumáticos más estrechos y menor carga aerodinámica
Este conjunto convierte cada aceleración en una prueba de precisión, donde el mínimo error puede traducirse en pérdida de control.
Prohibición del ‘boost’ en lluvia: la medida central
Tras analizar el feedback de los pilotos, la FIA implementó mapas de potencia específicos para condiciones de mojado.
La decisión más contundente es la eliminación total del modo ‘boost’ cuando la pista no está seca, medida respaldada por el reglamento técnico.
"Tener tanta potencia podría ser problemático, así como disponer del boost completo bajo la lluvia", explicó Nikolas Tombazis.
El objetivo es claro: reducir diferencias bruscas de velocidad y minimizar el riesgo de incidentes en condiciones de visibilidad y tracción limitadas.
Ajustes adicionales en potencia y aerodinámica
La regulación no solo impacta la lluvia. También en seco habrá cambios en la gestión del ‘boost’, limitando su uso para evitar ventajas excesivas en adelantamientos.
En pista mojada, otros elementos seguirán activos, pero bajo control:
- Alerón delantero ajustable para mejorar eficiencia aerodinámica
- Alerón trasero fijo para mantener estabilidad
- Modo adelantamiento disponible, aunque limitado por nuevas curvas de potencia
Un cambio que redefine el manejo bajo lluvia
La nueva normativa marca un paso importante en la evolución técnica de la Fórmula 1. Más allá del espectáculo, la prioridad es garantizar que el rendimiento no supere los límites de seguridad.
Con estas medidas, la FIA busca un equilibrio entre velocidad, control y competitividad en uno de los escenarios más exigentes del automovilismo.
