El regreso de Raúl Jiménez al Molineux Stadium dejó una postal cargada de nostalgia. El delantero mexicano enfrentó por primera vez nuevamente a Wolverhampton Wanderers en su antigua casa con la camiseta de Fulham F.C., en un duelo que terminó empatado 1-1.
Aunque el resultado repartió puntos, el momento más emotivo llegó cuando el atacante ingresó al terreno de juego al minuto 66 y recibió una ovación de pie por parte de la afición local.
Una ovación que congeló el tiempo
Raúl Jiménez comenzó el encuentro en el banquillo tras superar molestias físicas, pero su ingreso en sustitución de Rodrigo Muniz cambió el ambiente en el estadio.
La afición de los Wolves dejó a un lado los colores para reconocer a uno de los futbolistas más queridos en la historia reciente del club.
El mexicano vivió sus mejores años en Europa con Wolverhampton Wanderers, donde se convirtió en referente ofensivo y dejó una huella imborrable antes de su salida a Fulham F.C..
El partido: intensidad y polémica
Wolverhampton Wanderers pegó primero al minuto 25 gracias a Mateus Mané, quien aprovechó un pase de Hwang Hee-chan para vencer a Bernd Leno.
Cuando parecía que los locales se irían con ventaja al descanso, llegó la polémica.
En tiempo agregado, Mané cometió una infracción sobre Timothy Castagne y, tras revisión del VAR, el árbitro señaló penal.
Antonee Robinson convirtió desde los once pasos al 45+3 para firmar el 1-1 definitivo.
Raúl buscó el gol, pero sigue la sequía
El delantero mexicano intentó romper su mala racha frente al arco.
Primero con un disparo desviado al minuto 70 y después con un tiro libre en tiempo agregado que terminó impactando en la barrera.
Con este resultado, Raúl Jiménez llegó a 540 minutos sin marcar en la Premier League.
Su último gol oficial fue el pasado 21 de marzo ante Burnley F.C..
Realidades opuestas para ambos clubes
El empate dejó sensaciones muy distintas.
Wolverhampton Wanderers disputó el partido tras haber confirmado previamente su descenso a la segunda división inglesa.
Mientras tanto, Fulham F.C. llegó a 49 puntos, aunque sus aspiraciones de competir en torneos europeos lucen cada vez más lejanas.
Entre aplausos, nostalgia y una deuda pendiente con el gol, Raúl vivió una tarde donde el marcador fue secundario. En Molineux, el "Lobo de Tepeji" sigue siendo de casa.
