El Real Madrid venció 2-1 al Alavés en el Santiago Bernabéu, pero el resultado no logró disipar la incertidumbre que rodea al equipo.
En un cierre de temporada sin títulos en juego, salvo un improbable giro en LaLiga, el conjunto blanco buscaba reconciliarse con su afición. Sin embargo, la respuesta fue tibia: aplausos intermitentes y silbidos que reflejaron el momento del equipo.
Mbappé rompe el letargo
El partido arrancó con un ritmo bajo, marcado por la falta de chispa del Madrid. Durante más de media hora, el equipo se movió sin profundidad ante un Alavés ordenado y paciente.
Fue Kylian Mbappé quien rompió el equilibrio al minuto 30 con un gol fortuito, tras un disparo desviado que dejó sin opciones al portero Sivera.
El tanto liberó momentáneamente al equipo, que vivió sus mejores minutos antes del descanso, aunque sin contundencia para ampliar la ventaja.
Vinícius responde y pide perdón
En la segunda mitad, Vinícius apareció para firmar el 2-0 con un disparo lejano y preciso.
El brasileño, que había sido silbado al inicio, transformó los murmullos en aplausos y, tras su gol, realizó un gesto de disculpa hacia la afición.
Ese tanto parecía sentenciar el encuentro ante un Alavés sin capacidad de reacción en ese tramo.
Un final que reabre la incomodidad
Cuando el partido parecía controlado, el cierre volvió a incomodar al Bernabéu.
Toni Martínez descontó al minuto 94, tras un aviso previo con un remate al poste, y reactivó los silbidos en el estadio.
El Madrid, que había administrado la ventaja con oficio, terminó dejando una sensación de fragilidad que no pasó desapercibida.
Alavés compite, pero se complica
El equipo dirigido por Quique Sánchez Flores mostró orden y carácter, especialmente en la primera mitad.
Sin embargo, la derrota lo deja pendiente de otros resultados en la lucha por evitar el descenso, dependiendo de lo que haga el Elche en su compromiso.
Un cierre de temporada bajo presión
El Real Madrid logró sumar, pero no convencer. La afición, acostumbrada a la exigencia máxima, mantiene la duda sobre un equipo que atraviesa su tramo final sin brillo.