Bienal de Venecia 2026: De la 'mujer campana' contra el cambio climático a la polémica por inclusión de Rusia e Israel

Escena

Descubre la radical propuesta de Florentina Holzinger en el pabellón de Austria de la Bienal de Venecia 2026. Analizamos 'SEAWORLD VENICE', el uso de orina reciclada y las tensas protestas feministas que marcan esta edición

Redacción
La radical propuesta de Florentina Holzinger en el pabellón de Austria de la Bienal de Venecia 2026 (Foto @floholzinger)
La radical propuesta de Florentina Holzinger en el pabellón de Austria de la Bienal de Venecia 2026 (Foto @floholzinger)

Venecia.- La 61ª edición de la Bienal de Arte de Venecia ha comenzado no solo como la capital mundial del arte, sino como un epicentro de tensiones políticas y propuestas que desafían los límites de lo convencional.

Bajo el lema 'In minor keys' (en tonalidad menor), la realidad del evento ha resultado ser de todo menos apacible, marcada por la presencia de propuestas radicales y una atmósfera de protesta constante.

'SEAWORLD VENICE': El polémico pabellón de Austria

En el pabellón de Austria, la coreógrafa y artista Florentina Holzinger presenta 'SEAWORLD VENICE', un proyecto que utiliza el cuerpo, el agua y los desechos para reflexionar sobre la crisis ecológica y el poder.

La imagen más impactante de la apertura fue la de la propia artista: una mujer desnuda colgada boca abajo haciendo las veces de badajo de una gran campana.

Esta campana, recuperada de la laguna veneciana, suena cada hora como un ritual que intenta concientizar sobre la eventual inundación de la ciudad sede.

El ciclo de la orina: Metáfora del colapso global

La propuesta austríaca no se queda en lo visual; transforma el pabellón en una planta de tratamiento de aguas residuales. El sistema recicla la orina de los visitantes para inundar un tanque donde reside una intérprete durante toda la Bienal.

En la web del proyecto, el lema "I LIVE IN YOUR PISS" ("Vivo en tus meados") deja clara la intención crítica.

Según los organizadores, esta performance actúa como "una metáfora de un orden global que deja a los vulnerables como residuo del poder", presentando a la intérprete como una superviviente entre las ruinas de una civilización disuelta.

La comisaria, Nora-Swantje Almes, define el proyecto como "una lectura de la complicidad humana en el colapso de los sistemas".

Resistencia feminista y crisis climática

Holzinger integra elementos disruptivos como una moto acuática —emblema del turismo masivo que hunde a Venecia— y una veleta monumental que representa una "Deposición de Cristo" liderada por mujeres.

La obra busca, en palabras de la artista, utilizar lo abyecto para "desarmar los espectáculos pulidos del poder y el progreso", consolidando el pabellón como un "espacio de resistencia feminista radical".

Una Bienal marcada por la controversia política

Más allá de las propuestas artísticas, esta edición será recordada por ser la más problemática de su historia. La decisión del presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, de permitir la reapertura del pabellón de Rusia —excluido desde 2022— y la presencia de Israel han provocado una tormenta diplomática.

Protestas de Pussy Riot y FEMEN

El clima de tensión alcanzó su punto máximo con la acción conjunta de los colectivos feministas Pussy Riot y FEMEN frente al pabellón ruso. Con consignas como "La sangre es el arte de Rusia" y "Rusia mata, la Bienal exhibe", las activistas denunciaron el uso de la cultura como propaganda.

Desde el colectivo FEMEN fueron contundentes:

 

La sangre es el único medio de expresión de Rusia. Todo lo demás es decoración. Y la Bienal lo exhibe".

Por su parte, Pussy Riot defendió que los verdaderos representantes de la Rusia moderna son los artistas encarcelados por su postura antiguerra.

 

Con información de EFE, MinutoUno y El Español.

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