Desde 'La México', Kanye West enciende a fans mexicanos tras 17 años de ausencia
EFE
Como si estuviera en medio del desierto o en territorio lunar, el rapero Kanye West, ahora Ye, dio fin a su paso por México en la Plaza de Toros de Ciudad de México, para dar comienzo a su gira internacional, luego de 17 años sin pisar el país.
Al ritmo de ‘Heartless’, West entró en un escenario en el que las luces, humo y el polvo que convirtieron el piso hecho de arena en un escenario de clase mundial.
Con botas y capucha puestas, clásicas de su indumentaria, se situó en el centro de un corazón rojo mientras los más de 45.000 aficionados, por momentos, ahogaban la voz del estadounidense ganador de más de 21 premios Grammy.
Cuando llegó 'Can't tell me nothing', otro de sus éxitos de la década de los 2000, el público se negó a sentarse en sus asientos, intentando encontrar a West entre la oscuridad y sus juegos de luces.
El repertorio, extraído de sus discos de los 2000, probablemente ayudaron olvidar a los asistentes las recientes polémicas del siempre controversial West, como su apoyo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su poca simpatía inicial con la crisis palestina.
Y aunque no terminara por lograr su candidatura presidencial a las anteriores elecciones, Ye demostró el gran poder que tiene en todo el mundo cuando con 'Power', poniendso a cantar y acaparando los móviles de toda la Monumental, un auténtico himno que ha protagonizado desde anuncios televisivos a bandas sonoras.
Poco a poco las canciones más recientes del artista, temas como 'Black Skinhead' y el disco 'Yeezus' (2013), se sumaron a otros de sus éxitos en los que la música electrónica y el rap se entremezclan.
Tras varias canciones, la hija del artista y Kim Kardashian, North West, salió a cantar a dueto algunos temas de su padre como 'Only One' o 'Talking'.
A pesar de sus 13 años, North demostró que es más que la hija de dos celebridades de talla astronómica, y enloqueció al público con un tema inédito que la lanza al panorama musical internacional, titulado 'Piercing on my hand'.
Mientras North seguía en el escenario, Ye continuaba con canciones como 'Carnival', que en su versión original canta junto al también rapero Ty Dolla Sign y pertenece a uno de sus discos más recientes, el polémico 'Vultures' (2024).
El humo y la pirotecnia siguieron mientras sonaba 'Famous' y la voz de Rihanna rugíó en la circunferencia del recinto, lo que puso en pie a la muchedumbre que no podía evitar bailar y corear después también de que cantara 'FourFiveSeconds', con la guitarra grabada del "beatle" Paul Mcartney.
El fin se iba acercando con temas como 'Touch de Sky' y 'Homecoming', preparando a los fans para el final de una cita internacional que por momento solo llegará a Italia además de México, según sus últimos anuncios.
Llegó el esperado y auténtico juego de luces al escenario con 'Flashing Lights' y 'All of the lights', una vez más con "Riri" y los altavoces, el clímax que el público por el que el público esperó.
De repente, como si un platillo volante hubiera aparecido en medio de la luna, el público y West comenzaron a volar mientras las luces giraban alrededor del cantante y su 'Stronger', uno de los temas con los que normalmente acostumbra a cerrar sus conciertos.
Para despedirse, el público cantó a capela y al ritmo de números fuegos artificiales los últimos temas del recital, 'Ghost Town' y 'Runaway', desastando la emoción de uno de sus seguidores, que no pudo evitar saltar al escenario y abrazar a West y su hija.
Entre los numerosos aplausos de reconocimiento, Kanye volvió a demostrar ante su público por qué, tal como aseveró en una entrevista, se considera "el mejor artista del siglo XXI".
