A 30 años de trayectoria, Plastilina Mosh se mantiene en constante movimiento, no solo en lo musical, sino también en nuevas formas de contar su historia. En entrevista con DIARIO DE MÉXICO, Jonás González y Alejandro Rosso hablan sobre su concierto en Pepsi Center del próximo 25 de abril, el documental que preparan y sus motivaciones para seguir haciendo música.
¿Cómo han sido estos 30 años y cómo ha evolucionado el proyecto y la música?
Jonás: Bastante divertidos. Afortunadamente Plastilina Mosh no tiene un sonido propio, entonces no podemos hablar de que haya cambiado, porque siempre está como en constante búsqueda de sonido. Pero la filosofía del trabajo, que era tratar de probar todo, tratar de hacer todo lo que se nos atravesara, es lo que no ha cambiado nada, y eso a mí me gusta. Entonces es bien difícil y ambiguo, y la pregunta es tan compleja, que puedo decirte que Plastilina Mosh cambia casi siempre, y que cada disco que sale es una banda nueva con el mismo nombre, pero al mismo tiempo todos han sido pensados con las mismas ideas.
El año pasado llegaban a Pepsi Center con ‘Conquistador’ e ‘Ilegal’…
Jonás: Son canciones que tenían años guardadas y sin editarse. A diferencia de lo que estamos haciendo ahorita, que ya son canciones que no tienen más de un año de que se empezaron a gestar, sí se empieza a notar la diferencia entre esas rolas y estas que estamos haciendo ahorita. No digo que sean malas, me encantan, y eso es lo que me gusta, que igual ‘Conquistador’ e ‘Ilegal’, se nota una diferencia enorme con el último disco de Plastilina Mosh, y viceversa, entre los discos hay diferencias tremendas. Creo que ese es el éxito creativo para nosotros, estar viendo que podemos lograr satisfacer nuestras necesidades creativas sin tener que estacionarnos a perfeccionar un sonido. Hay bandas que lo hacen, y lo hacen perfecto, no digo que esté mal. Pero si Rosso y yo nos pusiéramos a perfeccionar un sonido, yo creo que ya nos hubiéramos aburrido hace 25 años.
Lee: Así fue el último concierto de la Plastilina Mosh en Pepsi Center
¿Qué es lo que los motiva a seguir creando a tres décadas del inicio de Plastilina Mosh?
Jonás: Yo creo que se empieza a vivir otra vez, y tienes una segunda vida cuando tienes hijos, y cuando ves que a tus hijos empieza a gustarles lo que haces, entonces te vuelves como el papá chido. Por otro lado, puedo hablar por Rosso y por mí: todos los pinches días de mi vida, si no estoy tocando fuera de mi casa, estoy sentado en mi sillón preferido, oyendo la televisión y con una guitarra en las piernas, no puedo dejar de hacerlo. Hay una necesidad psicológica de gestar ideas, y si no lo hacemos, nos empezamos a sentir inútiles. Entonces no es tanto por un negocio, que en algún momento se tiene que volver negocio porque de algo tenemos que vivir, pero el motor principal es esa necesidad de sentirnos productivos.
'Cínicos Pecadores y Blasfemos' es el más reciente lanzamiento de Plastilina Mosh
Se viene un documental de Plastilina Mosh, ¿Por qué surge esta idea y qué podremos ver?
Jonás: Estamos empezando a filmarlo, va a ser como una especie de reallity.
Alejandro: Básicamente es la curiosidad de las cosas que suceden en la vida de cualquier persona. No tenemos una idea clara, pero lo que sabemos es que si lo sacamos es porque ya nos gustó a nosotros.
Jonás: Es cómo somos de gira, no se trata de hacer nada en especial, sino lo que hacemos cuando estamos de gira en otros países. A mí me encanta salir a restaurantes, descubrir qué comen en cada país, qué toman, cosas por el estilo. Lo que a Alejandro le gusta hacer, lo que ocurre en los conciertos, lo que ocurre para llegar a la ciudad donde vamos a tocar. Hay momentos muy divertidos dentro de todo eso, sobre todo en los momentos de espera en un aeropuerto, en una camioneta, donde empiezan todos estos individuos a salirse mentalmente de control. Eso es maravilloso.
¿Tienen alguna fecha estimada de lanzamiento?
Alejandro: Lo que vamos a documentar es durante este año, y ya veremos si lo sacamos a finales de año o ya brincamos. Dependiendo de lo que veamos que sea divertido, pero ya lo estamos haciendo.
¿Lo van a musicalizar ustedes?
Jonás: Más que hacer una cuestión musical, es ver todo lo que no está chido, porque todo el mundo cree que en el backstage está increíble, y no, no es así. Es esto: estamos en el backstage, hay cables, hay alta tensión, te puedes morir con un cable mal conectado y luego se acaba la cerveza, y está horrible. Entonces es más bien como un documental que podría salir en National Geographic (ríe).
Después de 30 años, con canciones que el público quiere seguir escuchando, ¿Cómo equilibran el pasado con lo nuevo?
Jonás: Hay una necesidad tremenda de parte de Alejandro y mía de componer. Nos gusta mucho lo que hicimos, estamos muy orgullosos de ello, y nunca lo vamos a negar, y lo vamos a tocar toda la vida cada vez que nos lo pidan. Pero más importante es que tenemos todavía mucha curiosidad y mucha inquietud, tenemos ese empuje de seguir haciendo cosas. No nos importa si en algún momento llegamos a ser una banda del pasado o simplemente repetir nuestras glorias. No hay vergüenza en eso. Pero realmente lo que nos mueve ahorita es seguir componiendo.
Finalmente, sobre el Pepsi Center, ¿Qué diferencias habrá respecto a su último show en ese mismo venue?
Jonás: Va a ser más cabrón todavía. Traemos la idea de tocar más canciones, hay algunas canciones nuevas, se le movió a la escenografía. Pero voy sobre esa consigna: quiero que esté igual de bueno, pero más todavía, que sea más festivo. Algo que ocurría mucho a principios de los 2000 es que inevitablemente terminábamos tocando y se convertía en una fiesta total. No se veía, se sentía. Creo que la vez pasada en el Pepsi se logró, y esta vez va a estar todavía más cabrón.
