El Centro Cultural Roberto Cantoral se convirtió en el epicentro del talento emergente durante la quinta edición del Film Fest UNOi, un festival nacional que reunió a jóvenes cineastas de entre 12 y 16 años provenientes de distintas entidades del país.
En esta edición, 20 equipos finalistas presentaron sus cortometrajes en pantalla grande, consolidando un espacio donde estudiantes de secundaria no solo participan, sino que asumen de manera integral los procesos de producción cinematográfica. Desde la concepción de la idea hasta la edición final, los proyectos reflejan un aprendizaje que, según los organizadores, surge en gran medida de la iniciativa individual.
De acuerdo con un representante de UNOi, el acercamiento de los jóvenes al cine responde a una dinámica autodidacta: “se meten, ven videos, estudian, aprenden, preguntan, invitan a veces cineastas […] y así lo hacen, ellos solitos se van formando y lo van haciendo muy bien”.
La salud mental, eje narrativo recurrente
Más allá de la técnica, los contenidos revelan preocupaciones profundas. Aunque las historias parten de una agenda global que incluye problemáticas como el cambio climático o el acoso escolar, destaca una constante: el interés por la salud mental.
“Una constante que hemos visto desde la primera edición es el interés por la salud mental y emocional de los adolescentes. Es un tema recurrente que nunca falla en el Film Fest”, señaló el vocero. A ello se suman narrativas que exploran la sátira política y cuestionamientos existenciales, lo que evidencia una generación que reflexiona activamente sobre su entorno y su propia identidad.
Educación más allá del discurso
El festival, que nació hace cinco años bajo la influencia de la cultura maker, busca romper con esquemas tradicionales de enseñanza. Su propósito, según los organizadores, es transformar el aprendizaje en experiencias tangibles.
En ese sentido, el representante de UNOi cuestionó los discursos convencionales en educación: “lo típico que te prometen las escuelas es que aquí forman niños felices o que forman a los líderes del mañana y a nosotros esas promesas nos parecen un tanto vacías […] creemos que la vida es mucho más compleja que eso”.
La propuesta pedagógica del festival enfatiza la necesidad de que los jóvenes aprendan a gestionar su mundo emocional. “Que los niños aprendan a habitar su tristeza, su ira, su angustia”, añadió, subrayando que el cine funciona como una herramienta para comprender la realidad en una etapa crucial de descubrimiento personal.
Reconocimiento al talento emergente
La jornada concluyó con la deliberación de un jurado especializado, que evaluó no solo la temática de los cortometrajes, sino su calidad técnica y capacidad de conexión emocional con el público.
“No ganan solo por el tema, ganan por la calidad de la producción, ganan por la emotividad con la que conectan con el público”, precisó la organización.
Los tres primeros lugares en la categoría de Mejor Cortometraje fueron reconocidos con premios tecnológicos —iPads, Kindles y audífonos— además de un trofeo para sus respectivas instituciones educativas.
Con ello, el Film Fest UNOi reafirma su papel como plataforma para nuevas voces narrativas, donde las juventudes mexicanas encuentran en el cine no solo una forma de expresión, sino un medio para interpretar y documentar las inquietudes de su generación.