Bruce Dickinson, voz de Iron Maiden, se subió al escenario de la CCXP México 2026 para reencontrarse con sus fanáticos mexicanos que esperaban con ansias su llegada. A 51 años del arranque de la banda, habló de su carrera sin tanto mito alrededor, más como una suma de trabajo diario, decisiones firmes y enfoque.

Un proyecto que se salió de control
Cuando tocó el turno de The Mandrake Project, la conversación se puso especialmente interesante. Lo que empezó como un cómic ligado a un álbum terminó creciendo hasta convertirse en un universo mucho más amplio. Dickinson contó que las ideas nacen en sesiones creativas bastante libres, donde todo arranca con lluvia de ideas y poco a poco toma forma entre escritura y revisión. Más que algo planeado al milímetro, se siente como un proyecto que fue creciendo solo, impulsado por pura obsesión creativa.
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Vivir el momento, no grabarlo todo
Entre anécdotas de su vida como piloto, cervecero y esgrimista, también hubo espacio para hablar de cómo han cambiado los conciertos. Dickinson lanzó un comentario sobre el uso de celulares, señalando que la obsesión por grabar puede convertir la experiencia en algo incompleto: “Lo que se ve en YouTube no refleja la emoción ni la intensidad de miles de personas viviendo algo juntos”, dejando más que claro que esa energía no cabe en una pantalla. No es que esté totalmente en contra de grabar, pero sí cuestiona cómo tantos teléfonos levantados pueden romper un poco la conexión entre el escenario y el público. Al final, su idea iba más por disfrutar el momento tal cual, sin filtros, algo que encaja perfecto con su forma de ver la música y todo lo que hace dentro y fuera de Iron Maiden que, por cierto, regresa a México para dar concierto en Estadio GNP Seguros el próximo 2 de octubre.
Un disco con vibra de directo
Sobre su próximo disco solista, Bruce Dickinson contó que ya se lo enseñó a algunas personas y la reacción fue bastante simple, suena real, suena como si estuviera tocado en vivo. Más que buscar que todo quede perfecto, prefirió dejarle esa vibra directa que tiene un show, con detalles que lo hacen sentir más auténtico.