Por Ernesto Becerra
El mundo de los videojuegos está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Yoshihisa Kishimoto, una figura clave en la evolución de los clásicos beat ‘em up. El desarrollador japonés murió a los 64 años, dejando un legado que marcó a generaciones enteras.
La noticia fue dada a conocer mediante un comunicado publicado en redes sociales, donde su hijo, Ryūbō, informó sobre su partida y agradeció el apoyo recibido.
"Lamento informarles que mi padre ha partido a descansar el 02/04/2026", dice Ryūbō. "Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí durante mi vida. Les pedimos disculpas, ya que realizaremos el funeral de manera familiar. Espero que sigan disfrutando de las obras de mi padre, incluyendo Kunio-kun."
Yoshihisa Kishimoto inició su carrera en la industria durante la década de los 80 trabajando en Data East, donde participó en títulos arcade como Cobra Command, Thunder Storm y Road Blaster.
Sin embargo, fue en Technos Japan donde alcanzó reconocimiento mundial. Ahí creó Nekketsu Kōha Kunio-kun (conocido en su primer entrega en Occidente como Renegade), un título inspirado en sus experiencias personales que ayudó a definir el género beat ‘em up.
Su mayor éxito llegaría en 1987 con Double Dragon, considerado uno de los juegos más influyentes de todos los tiempos. La franquicia generó múltiples secuelas y se expandió a otros formatos como cómics, juguetes y una película, manteniéndose vigente hasta la actualidad.
Dentro de su etapa en Technos Japan también destacan títulos como China Gate (1988), WWF Superstars (1989), WWF WrestleFest (1991) y The Combatribes (1992).
Tras el cierre de Technos, Kishimoto continuó su carrera como desarrollador independiente bajo el nombre Plophet, empresa que formalizó en 2010. Años después, regresó a una de sus franquicias más icónicas como consultor creativo en Double Dragon Neon (2012).
La comunidad gamer ha comenzado a rendir homenaje a su legado, recordando la influencia de sus obras y su impacto en la historia de los videojuegos.
