El pasado 17 de mayo, el Auditorio Nacional transportó a miles de fanáticos a la extraordinaria tierra de Nunca Jamás a través de la obra ‘Peter Pan’ de Septime Webre; una obra que cautivó por su puesta en escena, una escenografía inmersiva y una representación moderna de un clásico de la cultura popular.
La magia llegó al Coloso
Eran las 16:00 horas del domingo y el agua había hecho de las suyas por los alrededores del Auditorio Nacional; una tormenta con fuertes vientos y una intensa lluvia se dejó caer; entre charcos y asfalto mojado fue que poco a poco, la gente, quien llevaba impermeables comenzó a congregarse a las afueras del Coloso. Las pantallas del recinto anunciaban lo que estaba a punto de suceder; ‘Peter Pan’ llenaría de magia cada rincón del Auditorio Nacional.
Fue así que, con la lluvia ya detenida, poco a poco los asistentes comenzaban a adentrarse en el Coloso; familias enteras iban llegando, los más pequeños con un disfraz característico de este universo: Campanita, Wendy, Peter Pan y demás desfilaban a través de infantes que con carcajadas y una mirada de ilusión iban entusiasmados para ser testigos de la verdadera magia.
La obra, producida por la fundación Tonatiuh Gómez en colaboración con el ballet de Jalisco empezó en punto de las 17:30 horas; el telón en el escenario era un mapa del país de Nunca Jamás, en él se podía ver pirámides de Chichen Itzá, y un barco pirata. Las advertencias de primera, segunda y tercera llamada se hicieron sonar, y en escena apareció Tonatiuh quien acompañado de su hermana dijo: “Hay lugares donde volar es posible, gracias por estar aquí”.
Una obra mágica
Fue así que Campanita llegó para narrar el inicio de esta obra y acto seguido el espectáculo comenzó, el telón subió y transportó a los asistentes en la casa de los Darling en donde Peter perdió su sombra y estaba buscándola.
Cada elemento, desde la cama, los muebles y demás dieron una sensación de calidez; los tres hermanos irrumpieron en escena y a través de movimientos agiles comenzaron a dibujar un momento de inocencia e ingenuidad. La melancolía depositada en cada paso, en cada gesto se podía sentir; esta nostalgia hacia la infancia se contagió de magia cuando el polvo de hadas cayó sobre cada uno y estos tres infantes junto a Peter comenzaron a volar por todo el lugar.
Es la manufactura de la obra lo que permitió que momentos como el vuelo de Peter y los niños se sintieran mágicos pues a través de estos recursos la obra jugo con la ilusión óptica y por unos instantes permitió que todos creyeran que volar es posible.
La obra con un desplegado de 80 personas es un festín visual y sonoro; la música elevó la épica de la obra y estremeció aún más en los momentos más emotivos. En el show destacó el montaje, las coreografías con breves destellos a movimientos étnicos mexicanos y la iluminación permitió que cada personaje tuviera su momento de brillo en el escenario. Desde Garfio, los piratas, la princesa Tigrilla y demás, cada personaje ejecutó de buena manera su papel haciendo que la magia por ningún momento se detuviera; un barco gigante irrumpió en el escenario, además de unas bolas de cañón que de manera salvaje se proyectaban en forma de infantes que rodaban por todo el lugar.
‘Peter Pan’ es una obra llena de magia; esta versión ha permitido ver que lo imposible es posible, que todo consiste en tener fe, paciencia y un poco de polvo de hadas (esperanza) para alcanzar los sueños más imposibles de lograr.
Con una duración de dos horas, la obra se logró mantener por la entrega de cada uno de los bailarines que, con un profundo amor se movían de manera encantadora por todo el lugar.
