Por Alan Guillermo Falcón
El cine de suspenso psicológico recibe un nuevo y audaz capítulo con el estreno de Jugada Maestra (2026), el remake del clásico thriller Kind Hearts and Coronets (1949) de Robert Hamer y John Dighton, una película que se convirtió en referente del género por su trama llena de engaños, estrategias y giros inesperados. Bajo la dirección de John Patton Ford, esta adaptación moderna llega a las pantallas con un elenco de lujo: Glen Powell, Margaret Qualley y Jessica Henwick, quienes dan vida a una historia que actualiza la esencia del filme original sin perder su intensidad narrativa.
La trama sigue a Becket Redfellow (Glen Powell), un hombre expulsado de su millonaria familia que, movido por la venganza, está dispuesto a recuperar su herencia a cualquier precio, incluso si eso significa eliminar a quienes se interpongan en su camino. Con métodos estratégicos y silenciosos, Becket teje un plan maquiavélico que explora los límites de la ambición y la moralidad, generando un juego de ajedrez mortal donde cada movimiento podría ser su último.
Realismo vs Ficción
Pero, ¿qué tan realista es esta trama desde el punto de vista legal? En una charla informativa impartida por el abogado Carlos Alberto, como parte de la promoción de la película, se analizó el sistema de sucesiones en México, contrastando la ficción con la realidad jurídica. El especialista explicó conceptos clave como el patrimonio, la figura del testador y la importancia de realizar un testamento ante notario para evitar juicios costosos y prolongados.
También aclaró la diferencia entre herencia y legado, destacando que, en una sucesión, no solo se transmiten bienes, sino también deudas, y que la libre testamentificación permite asignar bienes a voluntad, incluso excluyendo a familiares directos, como ocurre en la película cuando Becket es desheredado.
“No pueden violar derechos humanos ni la ley. Por ejemplo, bailar en el Zócalo podría ser una condición válida, pero obligar a alguien a casarse o tener hijos no lo es. Lo común es establecer requisitos como titularse en una licenciatura o maestría, pero nunca imponer decisiones personales que afecten la libertad individual. Las películas suelen exagerar estas situaciones, pero en la realidad, la ley protege los derechos fundamentales de los herederos”, mencionó Carlos Alberto.
Uno de los mitos que Jugada Maestra explota es la idea de que un heredero desheredado podría recuperar su fortuna si los herederos designados desaparecen o mueren, abriendo una sucesión legítima. Sin embargo, Carlos Alberto advirtió que, en la realidad, los juicios sucesorios pueden durar entre 5 y 50 años, muy lejos del ritmo trepidante del cine “Con el paso de los años, los herederos originales fallecen, lo que obliga a abrir nuevas sucesiones y sumarlas al patrimonio inicial. Así se genera una cadena de litigios que parece no tener fin, complicando aún más la resolución del caso”, mencionó Carlos Alberto.
La realidad a veces va de la mano con la ficción y es más que claro que en la película vemos la perspectiva de lo que los humanos en la vida real harían por venganza, adquisición de poder y herencias, así como los costos de los trámites sucesorios, la jerarquía de parentesco cuando no hay testamento y las implicaciones fiscales de recibir bienes inmuebles en México.
