Historias que resuenan en el corazón del antiguo México encuentran en Juan Galindo de la Vega uno de sus pilares más valientes. Conocida como "Cotita de la Encarnación", su nombre evoca tanto ternura como misterio, rescatando una narrativa que trasciende el tiempo. Su vida, envuelta en la rigidez de la sociedad virreinal, fue un testimonio de la lucha entre la fe impuesta y la búsqueda de una identidad propia.
El despertar de una identidad: De Juan Galindo a "Cotita"
A mediados del siglo XVII, específicamente entre los años 1650 y 1657, la Ciudad de México fue testigo de la presencia de un hombre mulato que desafió las rígidas estructuras sociales y de género de la época. Juan Galindo de la Vega adoptó el nombre de "Cotita", un término que en aquel entonces poseía una carga despectiva, pero que él logró reapropiar para construir una identidad propia y visible.
Antes conocido como el barrio de San Pablo, lo que es ahora "La Merced" en la Ciudad de México, "Cotita" no ocultaba su esencia. Se caracterizaba por utilizar vestimenta femenina, adornarse con aretes, collares y listones de colores, además de adoptar ademanes coquetos que desafiaban la masculinidad impuesta por la corona española. Para "Cotita", la realización de labores domésticas no era solo una tarea, sino una forma de expresión de su identidad de género.
La persecución: El estigma del "pecado nefando"
La visibilidad y autenticidad de Juan Galindo pronto chocaron con el sistema judicial y religioso de la Nueva España. En el ańo de 1657, tras una serie de rumores y ser sorprendido en compañía de otro hombre, fue arrestado por la Real Sala del Crimen. Se le acusó de lo que en aquel entonces se denominaba "sodomía" o el "pecado nefando", una categoría jurídica utilizada para criminalizar y perseguir la homosexualidad y cualquier conducta que se alejara de la norma religiosa.
Este proceso no fue un hecho aislado, sino parte de una estructura de persecución sistemática contra la comunidad LGBT+ de la época. El juicio contra “Cotita”, fue una herramienta de control social que buscaba castigar la disidencia y enviar un mensaje de terror a quienes osaran vivir fuera de los márgenes establecidos por la Iglesia y el Estado.
El martirio en la hoguera de San Lázaro
El desenlace de "Cotita" fue trágico y brutal. Tras ser juzgado y condenado, Juan Galindo de la Vega fue llevado al quemadero de San Lázaro en la Ciudad de México. Allí, fue ejecutado en la hoguera junto a otros 13 hombres que eran amigos de “Cotita”, bajo los mismos cargos de sodomía. Este acto de violencia extrema pretendía borrar su existencia de la historia, reduciendo su vida a un expediente criminal.
Hoy en día, la Cotita de la Encarnación es reconocida como una de las primeras figuras travestis y un icono de la resistencia LGBT+ en México. Su historia ha sido rescatada para visibilizar la larga lucha contra los crímenes de odio en el país y para honrar la memoria de quienes pavimentaron el camino de la diversidad.
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