Por Alejandro Ávila Peña
A24 presenta este fin de semana una de las propuestas cinematográficas más inquietantes e irresistibles del año: ‘El Drama’. Bajo la dirección y el guion del cineasta noruego Kristoffer Borgli, este largometraje se introduce inicialmente como una comedia romántica mordaz, pero rápidamente evoluciona hacia un relato intenso, incómodo y oscuro que cuestiona la solidez de los vínculos afectivos. Protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson, la cinta se aleja de las ópticas idealizadas para ofrecer una disección precisa de las relaciones en su punto más crítico: la víspera del matrimonio.
Una disección quirúrgica del romance
La trama sigue a Charlie (Pattinson) y Emma (Zendaya), una pareja joven cuya relación parece consolidarse hacia el altar. Sin embargo, en vísperas de la boda, surge una revelación que sacude los cimientos de su unión, obligándolos a confrontar sus propios demonios y la realidad de lo que han construido juntos. Borgli utiliza esta premisa para apartarse de los clichés del género, apostando por una historia fresca que explora hasta qué punto conocemos verdaderamente a la persona que amamos. El director, conocido por obras como ‘Enferma de mí’ y ‘El hombre de los sueños’, reafirma aquí su estilo visionario y atemporal, utilizando imágenes magnéticas que sacuden las emociones del espectador.
Interpretaciones magnéticas y atmósfera surrealista
El peso dramático de la cinta descansa en las extraordinarias actuaciones de sus protagonistas. Robert Pattinson construye un personaje ingenuo, cargado de ansiedades y prejuicios, logrando transmitir una paranoia y angustia palpables. Por su parte, Zendaya luce magnética al interpretar a una mujer de múltiples capas emocionales; a pesar del oscuro pasado que oculta, el guion evita victimizarla, mostrándola como un reflejo de la imperfección humana. A este dúo se suma una mordaz Alana Haim en el papel de Rachel, quien aporta una visión prejuiciosa sobre los errores pasados de Emma.
Visualmente, la película es brillante y utiliza recursos del surrealismo para explorar la irregularidad emocional de los personajes. A través de metáforas visuales —que incluyen desde personas que sangran hasta figuras amenazantes—, Borgli complementa el estado interno de Charlie y Emma. La edición es casi quirúrgica: tras unos primeros diez minutos de secuencias melosas sobre la construcción del romance, el metraje da un giro "infeccioso" hacia la incomodidad y lo asfixiante que puede haber en las relaciones.
La imperfección como eje emocional
Uno de los puntos más relevantes de ‘El Drama’ es el tratamiento de la salud mental y la formación de la personalidad en la juventud. A través de flashbacks, la narrativa desvela el pasado de Emma, proporcionando un contexto social y emocional para entender su "oscuro secreto" sin pretender justificarlo. Borgli no idealiza el amor como un sueño, sino que lo presenta como un vínculo compuesto por matices, donde la confianza y la comprensión son los únicos pilares para conservar el sentimiento genuino.
Con una fotografía magnética de Arseni Khatchaturan y una banda sonora de Daniel Pemberton, la película se convierte en una experiencia emocionalmente irresistible. ‘El Drama’ no explora el amor desde sus marcas más reconocibles, sino desde las cicatrices más profundas revelando que la fortaleza de un vínculo reside, precisamente, en superar las pruebas que imponen las imperfecciones humanas. Es una obra que promete marcar tendencia y abrir debates necesarios sobre la naturaleza del afecto en la actualidad.