Por Ernesto Becerra
Pokémon Rojo Fuego y Verde Hoja es el remake de la primera generación de la franquicia, originalmente lanzado para celebrar una década de historia. Además, marcó el inicio de una tradición que se mantendría con el paso de los años: revisitar cada generación con versiones actualizadas.
Ahora, en un contexto donde la saga se acerca a su 30 aniversario, este clásico de Game Boy Advance regresa a una nueva plataforma. La pregunta es inevitable: ¿sigue valiendo la pena hoy en día?
Un regreso cargado de nostalgia
Para muchos jugadores, Kanto representa su primer acercamiento al mundo Pokémon, una región a la que siempre se vuelve, ya sea en sus versiones originales, en Game Boy Advance o en reinterpretaciones más modernas. Tiene un encanto difícil de explicar, pero fácil de sentir.
Sin embargo, no todo es perfecto. Para los jugadores más jóvenes, acostumbrados a entregas recientes, el ritmo puede sentirse lento. Mecánicas que hoy parecen básicas como correr desde el inicio o el uso de las MT, el repartir experiencia, aquí están limitadas. Por ejemplo, el desplazamiento depende en gran medida de la bicicleta, que no se obtiene hasta avanzar en la aventura.
Aun así, jugarlo permite entender la evolución de la franquicia, especialmente frente a la percepción común de que Pokémon “no cambia”.
Cambios sutiles, pero presentes
Aunque a simple vista parece una versión intacta, esta edición incluye algunos ajustes. Se han corregido errores del juego original, como ciertos problemas relacionados con la captura de los perros legendarios que en algunas partidas podían desparecer.
También se adaptó la interfaz para una experiencia más cómoda en consolas actuales, con botones correctamente mapeados. Además, se incorporan eventos posteriores a la historia principal que permiten capturar a Deoxys, así como a Lugia o Ho-Oh.
Un punto a destacar es la compatibilidad con Pokémon HOME, lo que facilita transferir estas criaturas a títulos más recientes, algo especialmente atractivo para jugadores que buscan completar colecciones.
Lo que pudo ser mejor
A pesar de sus virtudes, esta versión deja una sensación de oportunidad desaprovechada. Más allá del precio, que puede justificarse frente al costo de conseguir estos juegos en el mercado de segunda mano, hay decisiones difíciles de entender.
No incluye opciones gráficas comunes en relanzamientos modernos, como filtros, ajustes de pantalla o fondos personalizables. Incluso en la consola virtual de Nintendo 3DS se ofrecía el detalle de que la pantalla se viera como la de una Game Boy original.
Otro punto cuestionable es la división por idioma. En una época donde muchos juegos incluyen múltiples lenguajes en una sola versión, esta decisión resulta poco práctica.
Conclusión
Pokémon Rojo Fuego y Verde Hoja sigue siendo una experiencia disfrutable y un viaje directo a los orígenes de la saga. Tenerlo disponible en una consola moderna es, sin duda, algo que se agradece.
No obstante, la falta de mejoras significativas lo coloca por detrás de otros relanzamientos recientes de juegos clásicos, que sí han apostado por enriquecer la experiencia original.
¿Vale la pena? Sí, especialmente por su valor histórico y nostalgia. Pero también deja claro que pudo haber sido mucho más que una simple reintroducción.
