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Reseña de Saros: El hipnótico infierno de balas que todo dueño de PS5 debe jugar

Escena

Saros ha llegado a PS5 como un roguelike visceral de Housemarque. Este brutal y caótico infierno de balas en Carcosa aprovecha el DualSense para ofrecer una experiencia hipnótica, donde morir es solo el inicio de un reto adictivo y frenético

Saros es una aventura hipnótica y visceral que se posiciona como de lo mejor en PS5
Saros es una aventura hipnótica y visceral que se posiciona como de lo mejor en PS5

Por Alejandro Ávila Peña

En una generación en la que el PS5 parece no ha tenido títulos de gran calibre como los que supusieron en generaciones previas, el pasado 30 de abril llegó al catálogo el esperado ‘Saros’, un roguelike frenético y visceral que, a través de una historia funcional y una experiencia de juego descomunal, recuerda por qué la marca PlayStation sigue siendo una de las favoritas de los jugadores.

Desde hace ya muchos años, los videojuegos se han perfilado como el medio de entretenimiento más completo dentro de la industria, siendo espacios donde lo visual, lo narrativo, lo sonoro y la interacción se conjugan para crear experiencias inmersivas. En este sentido, la PlayStation 5 se ha consolidado como una plataforma ideal para que estas propuestas florezcan, en gran parte gracias al DualSense, un mando que permite sentir cada impacto, cada disparo y cada momento de tensión. Así, cuando un nuevo título de la marca llega al mercado, es motivo de celebración por ver como el estudio ha adaptado las mecánicas del juego en el dualsense.

Desde el frenético ‘God of War’, el visceral ‘Bloodborne’ hasta el creativo ‘Astro Bot’, las apuestas de PlayStation han demostrado que la plataforma es un espacio para aventuras llenas de espectáculo, pero también de identidad. ‘Saros’, desarrollado por Housemarque, se integra a esta tradición como una experiencia adictiva, desafiante e hipnótica, donde la muerte deja de ser un obstáculo para convertirse en parte esencial del aprendizaje. A través de esta entrega, el dualsense transporta al jugador al planeta de Carcosa, un infierno de balas en donde la determinación y la destreza con el control son puntos clave para sobrevivir a este caos.

El infierno de balas

Housemarque ha construido su reputación sobre una idea clara: la jugabilidad por encima de todo. Tras títulos como ‘Resogun’ o ‘Nex Machina’, y especialmente después de ‘Returnal’, el estudio finlandés consolidó un estilo basado en reflejos rápidos, precisión y caos controlado.

‘Saros’ toma esa base y la refina. El resultado es un roguelike exigente, pero menos castigador que su antecesor. Aquí, morir no se siente como un retroceso absoluto, sino como una oportunidad para reorganizar estrategias, probar nuevas armas y entender mejor a los enemigos. Incluso pequeños detalles —como una sutil lucenita en la interfaz que indica momentos clave de recarga o sincronización— ayudan a que el jugador lea mejor el combate en medio del frenesí.

El juego castiga, sí, pero también enseña. Y ahí radica gran parte de su acierto. La hazaña más grane del juego es que, si bien supone ser un reto para el jugador, poco a poco comienza a revelar y a dotar el gameplay de mecánicas que favorezcan la accesibilidad del jugador. Un diferenciador notable es el uso del escudo, una esfera con la cual absorbes energía de los proyectiles enemigos y a partir de ahí puedes dar un golpe cargado. 

Ecos en Carcosa

En ‘Saros’, el jugador encarna a Arjay, miembro de la expedición Echelon IV, quien llega al enigmático planeta Carcosa para descubrir qué ocurrió con misiones anteriores. La narrativa se construye a través de interacciones en campamento, hologramas que aparecen en el planeta  y grabaciones fragmentadas, generando una constante sensación de misterio.

Saros
Saros - Foto: Play Station

Sin embargo, es importante decirlo: la historia cumple, pero no destaca. Recurre a elementos familiares de la ciencia ficción como la mítica ‘Alien’ y, aunque logra sostener la experiencia, no alcanza el impacto emocional de propuestas similares. Aun así, funciona como motor para avanzar en un mundo que sí logra capturar la atención.

Carcosa se siente vivo: ruinas, cavernas, estructuras cambiantes y arenas de combate generan una sensación de descubrimiento continuo. La variedad de enemigos refuerza esta idea; algunos atacan de forma agresiva, otros esperan, pero todos contribuyen a ese “infierno de balas” donde la pantalla se llena de proyectiles y la supervivencia depende de la concentración, precisión, riesgo y recompensa.

La cantidad de armas de este título es variada, desde escopeta, rifles y demás cada una se siente única por su estilo en proyectar la munición; esta sensación se debe en parte a lo bien logrado que está la inmersión del Dualsense pues, a la hora de presionar el gatillo la diferencia se siente por la modalidad de cada arma, haciendo que la inmersión de la sensación de que se tiene un arma y no un control en las manos.  Los gatillos muestran una sensibilidad única que pocos mandos logran dar a día de hoy; con una dimensión de 3 niveles al presionarlo, desde un toque medio que fija el objetivo, un toque profundo que despliega todo el arsenal de los proyectiles y uno normal que sirve para disparar de manera veloz.

Cada arma se adaptará al modo de juego de cada jugador, por ejemplo, en nuestro caso nos acomodamos mejor con una escopeta que sentíamos tenía un rango mayor a más enemigos y que hacía que la vida de los mismos se drenara con más facilidad. En cambio, hay otras armas que para mi modo de juego se me hacían un poco lentas o incluso no tan efectivas lo cual me generó hasta cierta frustración por sentir que no lograba impactar en el enemigo. Cada una de estas armas las vas consiguiendo rompiendo una especie de tótems rectangulares, una vez que los vas eliminando se van presentando nuevas armas con un mayor nivel de efectividad.

Saros
Saros - Foto: Play Station

El sistema de combate es, sin duda, el punto más alto del juego. Disparar, recargar y defenderse requieren ritmo y precisión. El escudo, lejos de ser una herramienta pasiva, permite absorber ataques y convertirlos en energía ofensiva, integrando mecánicas como el parry que elevan la profundidad del sistema.

El diseño visual de los jefes es otro de los aciertos, cada uno exhibe una particularidad en su construcción y la misma refleja el desafío que supone para derrotarlos; por ejemplo, el profeta es una maquinaria de proyectiles que a través de sus ramas suponen un gran reto para el jugador, evidenciando de entrada que cada jefe final en cada fase pone a prueba la destreza y virtud del jugador en el control.

Saros
Saros - Foto: Play Station

A medida que avanzas, desbloqueas mejoras en la matriz de armadura, un árbol de habilidades que asegura progresión constante. A esto se suman los modificadores carcosanos, que permiten ajustar la dificultad según el tipo de experiencia que se busque: si deseas una mayor facilidad solo basta con equiparte con alguna ranura de protección, pero, si deseas un reto mayor deberás optar por equiparte con alguna del apartado de desafíos para tener una experiencia más exigente.

Saros
Saros - Foto: Play Station

Otro agregado que llama la atención es el “dial del mundo”, que agiliza el desplazamiento entre zonas sin romper el flujo de exploración, haciendo que el jugador pueda desplazarse con mayor facilidad entre cada bioma sin tener la necesidad de recorrer toda la ruta ya realizada.

Eventos como el eclipse intensifican los combates, aumentando la agresividad de los enemigos y elevando la tensión. Además, la inclusión de una segunda oportunidad en momentos clave suaviza la curva de dificultad sin eliminar el reto.

Saros
Saros - Foto: Play Station

Una experiencia que se siente

A nivel visual, ‘Saros’ luce de maravilla. La iluminación, el diseño de arte y el apartado sonoro construyen una atmósfera envolvente que potencia cada enfrentamiento. Cada disparo, cada explosión y cada sonido refuerzan la sensación de peligro constante.

He de decir que, al ser un jugador que se frustra al ver muchas veces la pantalla en negro, llegué con cautela. Pero desde la primera muerte entiendes que fallar es parte del proceso. Poco a poco, el juego te atrapa en su ritmo hasta convertir cada intento en una necesidad de triunfar ante los retos de Carcosa.

Si bien, ‘Saros’ no reinventa el género ni alcanza nuevas alturas narrativas, logra algo igual de valioso: perfeccionar una fórmula. Al igual que ‘Returnal’, es una experiencia que frustra, pero que al mismo tiempo resulta profundamente satisfactoria. Un infierno de balas hipnótico que se posiciona como una de las propuestas más entretenidas de 2026, capaz de atraer tanto a veteranos como a nuevos jugadores.

 

Sobre el autor

Alejandro Avila