Ricardo Moya llega a la Ciudad de México como parte del concepto 8.000 KM, una iniciativa que busca conectar escenas musicales de ambos lados del Atlántico. Tras su paso por BIME Bogotá, el español será parte del showcase del 9 de mayo en el Centro Cultural de España en México y el 10 de mayo en Casa Pepe Hostal, donde presentará su propuesta de rock de autor en un encuentro importante que reúne talento emergente de España y México, consolidando nuevos puentes dentro de la industria musical.
¿Qué significa llegar a Latinoamérica con este concepto, tanto a nivel personal como artístico?
Ricardo: Me ilusiona muchísimo. Con el tiempo y los viajes he notado que en Latinoamérica se le da una importancia muy especial a la letra. No es que en España no se valore, pero aquí siento que hay una búsqueda más clara de lo que dice una canción, de lo que está contando. Y justo yo vengo de hacer un disco donde la letra es fundamental, donde me he roto bastante la cabeza intentando transmitir algo. Entonces, poder venir a un lugar donde eso se aprecia tanto me hace muy feliz. Además, lo he comprobado en los conciertos: aquí la gente te habla de lo que dices, no solo de cómo suena.
(Foto: Cortesía)
Tendrás un showcase en el Centro Cultural de España en México, ¿Qué esperas de ese cruce entre escenas españolas y mexicanas?
Ricardo: Que sea un espacio real de intercambio. Por ejemplo, ya estoy hablando con Molinette Cinema para hacer algo juntos, y eso surge justo de estos encuentros. A mí me encanta descubrir artistas nuevos, gente que no tenía en el radar y que de repente te inspira. También es importante que nosotros, que llevamos relativamente poco tiempo con nuestros proyectos, podamos darnos a conocer en otros lugares en una etapa tan temprana. Y al mismo tiempo aprender de artistas que ya llevan más recorrido. Tender puentes entre España y México siempre es una gran idea, al final compartimos idioma y hay mucho que conectar.
Subiste recientemente una sesión con Edén Muñoz interpretando ‘Y Nos Dieron las Diez, ¿Cómo surgió esa colaboración?
Ricardo: Eso forma parte de un formato que tenemos que se llama Backstage Sessions. Ahí entrevistamos a músicos y también hacemos música en directo. Normalmente tocamos canciones del invitado y luego le pido que elija una versión para cantar conmigo, y en este caso Edén eligió esa de Joaquín Sabina porque es un referente para él. A mí me encanta esa canción, la he tocado mil veces. Además, el contexto fue muy bonito: estábamos en un ambiente súper relajado, con la mesa llena de shots de mezcal, ya en un mood muy alegre. Y más allá de lo musical, conocer a Edén fue increíble. Es un artistazo, pero también una persona con una energía muy especial. Poder compartir eso con él fue un regalo.
Tu podcast también te ha permitido conocer más a las personas detrás de los artistas, ¿Cómo ha evolucionado ese proyecto con el tiempo?
Ricardo: Empezó hace unos siete años como algo muy sencillo, entrevistando a cómicos. Era casi un hobby. Luego, como yo siempre he hecho música, empecé a invitar músicos para aprender de ellos. Era una excusa para entender mejor ese mundo. Y poco a poco se fue convirtiendo en algo más grande hasta volverse mi trabajo. Ahora hemos evolucionado a formatos como Backstage Sessions, donde no solo hablamos, sino que también hacemos música. Sentíamos que tenía sentido: si estás hablando con músicos, también hay que tocar. En un momento donde todo es rápido y muy de consumo inmediato, nosotros apostamos por espacios largos, tranquilos, donde se pueda escuchar, conversar y conectar de verdad.
¿Con qué artistas mexicanos te gustaría colaborar o ya tienes en puerta?
Ricardo: Estamos hablando con Monsieur Periné para hacer un Backstage. Me encantaría también que viniera Silvana Estrada, pero justo está de gira. Mon Laferte ya estuvo en el programa, pero me gustaría reencontrarla en este formato más musical. Y luego hay muchos sueños: Molotov, Café Tacuba… sabemos que no es fácil, pero ahí están las ganas. La idea es seguir viniendo a México y poco a poco ir construyendo esas colaboraciones.
Has mencionado que buscas convertir el escenario en un “invernadero de emociones”, ¿Qué experiencia quieres generar en el público?
Ricardo: Estoy en un punto donde me interesa reflexionar sobre qué es el “yo” y qué es el “otro”. Cómo nos relacionamos con los demás en un mundo donde todo parece inmediato y muchas veces se construye desde el rechazo o la rabia. Mi intención es invitar a la gente a conectar desde un lugar más amoroso, más empático. Al final no hay alternativa: tenemos que convivir. El otro no va a desaparecer. Entonces, mejor aprender a estar juntos, incluso sin estar de acuerdo en todo. Ese es el mensaje que intento llevar tanto en la música como en el escenario.
En tu Instagram te defines como “el tipo extraño de la fiesta”…
Ricardo: Es esa persona que aparece de repente y se pone a hablar contigo de algo inesperado. A veces puede parecer intenso, pero de pronto te deja pensando en algo que no habías considerado. Creo que todos hemos conocido a alguien así. Yo, por ejemplo, tengo la costumbre de anotar recomendaciones que me da gente random en bares: discos, libros, o ideas porque muchas veces salen cosas increíbles de ahí. Y también me ha pasado convertirme en ese tipo, el que se pone a hablar de más. Espero que más interesante que pesado, aunque eso depende del momento de la fiesta.
Para cerrar, recomiéndanos un álbum para escuchar ahora mismo
Ricardo: Te diría Tiempo al tiempo de Angie Sánchez. Es un disco precioso, con muchísima sensibilidad. Está producido por Ricky Faulkner, que ha trabajado con artistas muy importantes en España, y se nota muchísimo el nivel. Tiene grandes letras, una identidad muy clara y una música increíble. Es de esos discos que se te quedan. Lo recomiendo totalmente.
