Por Mauricio Lugardo
La noche del martes 21 de abril, el Foro Indie Rocks! se llenó de una energía muy especial con la llegada de Tempesst. Esta banda, formada en Londres y liderada por los hermanos gemelos Toma y Andy Banjanin, dio una cátedra de cómo mezclar la psicodelia con el rock sin complicaciones. Con la Sala B a reventar, el público se entregó por completo para ser parte de un show que se sintió vibrante en cada rincón del recinto.

Psicodelia sin pausa
Desde que entrabas al foro, el ambiente ya anticipaba lo que sería la noche: el clásico humo envolviendo el espacio y un juego de luces en rojos, azules y blancos que te sumergía por completo en el viaje. Entre gritos y emoción, los músicos salieron a escena para ofrecer un setlist de 15 canciones que no dio respiro. Sonaron temas como ‘Voices In My Head’, ‘Mushroom Cloud’ y ‘Waste It With You’. Su estilo, cargado de sintetizadores y guitarras, remite a bandas como Tame Impala o Beach House, pero con un sello propio que se percibe fresco.

Conexión total con el público
Lo más destacado fueron esos detalles que solo se perciben al estar ahí, entre la gente. En un momento, Toma Banjanin se animó a decir unas palabras en español y confesó que estaba intentando aprenderlo, provocando sonrisas entre el público. También resultó espontáneo cuando comenzaron a escucharse los “I love you” desde la audiencia, a lo que la banda respondió con risas, visiblemente sorprendida por el cariño de la Ciudad de México. La conexión fue tal que, al terminar su set, el grito de “otra, otra” retumbó con fuerza en la sala, obligándolos a volver al escenario para cerrar la noche con la energía al máximo.

Un show sólido y auténtico
A lo largo del concierto, la batería y los riffs de guitarra se fusionaron con la voz del vocalista de una manera que hacía sentir la música vibrando en el aire. Fue la oportunidad ideal para presenciar a una banda con un estilo bien definido, que suena profesional sin perder la calidez humana. Al final, cuando las luces se encendieron y el humo comenzó a disiparse, quedó la sensación de haber compartido algo auténtico. Los asistentes se retiraron con la certeza de haber vivido un show redondo y con la confirmación de que Tempesst ya no es una promesa, sino una realidad que suena cada vez más fuerte.