La saga de Total War es una de las franquicias de RTS más impresionantes de los últimos años. En poco más de una década logró construir una trilogía gigantesca basada en uno de los universos de fantasía más absurdamente extensos y queridos del mundo geek: Warhammer.
Y sí, probablemente llegaste aquí porque alguna vez escuchaste que Henry Cavill arma miniaturas en su casa como si fuera una misión divina, o porque Vin Diesel, Ed Sheeran y Gerard Way también son fanáticos declarados del universo creado por Games Workshop.
Porque así funciona Warhammer: primero te ríes de la gente que pinta soldaditos y después terminas viendo videos de lore de tres horas a las dos de la mañana preguntándote cuál es la diferencia entre los dioses del Caos.
Pero para quienes no tenemos un sótano entero, una mesa de madera gigante y un presupuesto equivalente al PIB de un país pequeño para entrar al juego de mesa, existe Total War: Warhammer III, probablemente la forma más sencilla y espectacular de entrarle a esta franquicia.
Y lo mejor es que, aunque salió en 2022, el juego sigue recibiendo contenido nuevo. Entre campañas, reworks, mapas y facciones, Creative Assembly no ha soltado el proyecto y ahora acaba de lanzar un nuevo DLC llamado “Bhashiva y los Guerreros del Tigre”, que además tiene un precio bastante accesible.
Así que sí, esta nota también es un intento descarado de convencerte de probar Warhammer.
¿Necesito jugar los otros dos juegos?
No. Así como no necesitas jugar los otros 63 juegos de Mario para entender Super Mario 64, tampoco necesitas pasar por los anteriores Total War: Warhammer para disfrutar el tercero.
De hecho, Total War: Warhammer III funciona perfectamente como experiencia independiente. Lo único que cambia es que, si tienes las entregas anteriores, desbloqueas todavía más facciones y contenido dentro del enorme mapa combinado del juego.
Y si no quieres comprar tres juegos completos porque todavía te gusta comer y pagar renta, los DLC también sirven para expandir la experiencia poco a poco.

Eso sí, hay algo importante que debes saber antes de entrar aquí: el lore de Warhammer está completamente enfermo.
Hay imperios humanos corruptos, demonios interdimensionales, ratas nucleares, enanos traumados, vampiros, lagartos aztecas montados en dinosaurios y un nivel de guerra constante que hace ver relajado a Dune.
Si disfrutas mundos enormes como El Señor de los Anillos, Dune o El problema de los tres cuerpos, aquí probablemente encontrarás tu siguiente obsesión.
¿Y cómo se juega Total War: Warhammer III?
Aquí es donde la saga realmente brilla.
El juego mezcla estrategia por turnos con batallas masivas en tiempo real. Básicamente pasas de administrar ciudades, negociar alianzas y mover ejércitos por el mapa a ver miles de unidades chocando en pantalla mientras un dragón incendia media batalla y un mago invoca literalmente el fin del mundo.

Cada facción juega distinto. Algunas se enfocan en artillería, otras en monstruos gigantes, otras en magia absurda y otras simplemente quieren correr hacia ti gritando hasta destruir todo.
Y aunque al principio puede parecer intimidante, la realidad es que el juego hace un muy buen trabajo dejando que aprendas poco a poco. Eventualmente empiezas diciendo “voy a jugar una hora” y terminas cuatro horas después defendiendo una fortaleza mientras negocias con demonios y reorganizas impuestos.
Es peligrosamente adictivo.
¿Qué tal está el DLC de Bhashiva?
Sorprendentemente bien, la gran novedad aquí es que este DLC apuesta por un formato más pequeño, centrado en un solo señor legendario y nuevas unidades, pero sin sentirse vacío.

La campaña de Bhashiva introduce mecánicas diferentes para Cathay, especialmente con el sistema de reliquias y los ejércitos de Shangyang, que le dan mucho más sentido a tus objetivos durante la partida. En lugar de solo expandirte sin rumbo durante 40 turnos, aquí constantemente tienes algo que perseguir.
Y honestamente, eso ayuda muchísimo a que la campaña se sienta más dinámica.

También están los nuevos Guerreros Tigre, que probablemente son lo más divertido del paquete. Estas unidades funcionan como monstruos de flanqueo especializados en destrozar líneas enemigas si sabes posicionarlos bien.

Eso sí, no son precisamente unidades para apagar el cerebro y lanzarlas al combate. Si las mandas mal posicionadas, las pueden borrar rápidamente. Pero cuando logras usarlas correctamente, se convierten en auténticas licuadoras de infantería.
Cathay gana muchísimo con estas incorporaciones porque ahora tiene opciones más agresivas y móviles, algo que le hacía falta desde hace tiempo.
El DLC además incluye nuevos héroes y variantes que refrescan bastante la facción. Quizá no tiene la complejidad gigantesca como de otras expansiones, pero considerando el precio, la cantidad de contenido y lo diferente que se siente la campaña, termina siendo una compra bastante recomendable.
El futuro de Warhammer III se ve bastante bien
Lo más interesante de todo esto es que Creative Assembly parece estar experimentando con DLC más pequeños y frecuentes. Y honestamente, funciona.
En lugar de esperar un año entero por contenido nuevo, este formato podría mantener vivo al juego con campañas y personajes nuevos de manera constante. Para una comunidad tan activa como la de Total War: Warhammer III, eso es prácticamente combustible puro.
Así que sí, si siempre has sentido curiosidad por Warhammer pero el universo te parecía demasiado intimidante, este puede ser el mejor momento para entrar.
Solo no te sorprendas cuando dentro de unos meses estés viendo videos sobre dioses del Caos mientras piensas seriamente en comprar miniaturas “nomás para probar”.