México es un país reconocido por muchas cosas alrededor del mundo y, desafortunadamente, su cultura machista es una de ellas.

Una clara prueba de esta conducta son los altos índices de feminicidios que presentan diversos estados de la república como Puebla o el Estado de México, donde a pesar de la alerta de género y de las medidas implementadas por las autoridades locales no logran erradicar el problema.

Ahora, como una alternativa a las medidas implementadas comúnmente donde los programas están enfocados en las víctimas y no el agresor, desde hace año y medio, la secretaría de Salud de la Ciudad de México optó por la creación de una escuela para reeducar a los hombres generadores de la violencia contra las mujeres.

NTR

La idea provino de un ciudadano llamado Antonio Morales, quien relata que la primera vez que se acercó a las autoridades para presentarles su proyecto, éstas se rieron y le respondieron “No pierdas el tiempo Toño, eso no funciona. Los hombres son un caso perdido, detenerlos o encarcelarlos es la única alternativa”.

Pero el rechazo y la negativa que recibió no cambiaron las ideas de Antonio ni su enfoque para revertir el problema. “Por qué deben ser las mujeres las que tienen que esconderse o abandonar su hogar para dejar de ser violentadas? ¿No debería ser el hombre a quien se tendría que educar para evitar que el problema evolucione?, pensó el creador de este instituto de educación para “machos”.

Con esas ideas en mente y mucha perseverancia, Antonio Morales logró abrir algunas puertas y comenzó a trabajar con unos pocos hombres que aceptaron tomar su taller.

“Este proyecto se fundamenta en la ley federal de acceso a las mujeres por una vida libre de violencia, la cual también incluye a los hombres, por lo tanto, al trabajar de forma preventiva con cada uno de estos hombres, estamos coadyuvando a la no violencia acabando con el problema de raíz en lugar de esconderlo”, explicó Morales.

De Psicología

La escuela para “machos” está conformada por 24 psicólogos, en la mayoría hombres, cuyo objetivo es generar empatía con sus alumnos para que ellos entiendan cómo sus actitudes afectan al prójimo.

La mecánica de trabajo es sencilla: en la escuela se forman grupos una vez por semana para hablar de todo lo relacionado con la masculinidad y hacerles entender que la violencia no forma parte de esta característica.

“El reto es que ellos se acerquen y cuando lo hacen lograr que permanezcan. Tiene mucho que ver con la forma en la que se aborda el tema, pues en su mayoría en cuanto escuchan la palabra violencia se alertan sus defensas y se cierran al tratamiento”, explicó el fundador de la escuela.  

Según los expertos, la clave es lograr que los usuarios entiendan que su violencia es una conducta aprendida y no algo con lo que se nace o una forma de ser.

“Les hablamos del futuro y de las consecuencias que la violencia trae consigo, una estrategia con la que a muchos les “cae el veinte”, pues varios de los hombres que acuden a la escuela lo hacen cuando ya se encuentran completamente solos después de haber destruído sus relaciones por sus conductas agresivas”, comentó uno de los doctores que trabaja con Morales.

Al proyecto todavía le falta mucho para desarrollarse, sin embargo, Antonio Morales, ahora convertido en funcionario público, dijo que seguirá trabajando en su objetivo incansablemente.

 

 

 

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