Luis Manuel Novelo

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Desde que empezó la pandemia, las mancarillas o cubrebocas se han vuelto de los artículos más buscados por la gente, junto con los geles antibacteriales, para protegerse del Sars-Cov-2, que provoca Covid-19, la enfermedad que ha llevado a miles de personas a los hospitales y panteones. Muchas personas con buenas intenciones y a veces no tan buenas, se dedicaron a importar o fabricar cubrebocas, pero no faltan los especuladores o vivales que las venden a sobreprecio o de muy mala calidad, como las entregadas en el IMSS de Santa Mónica, en Tlalnepantla, que estaban rotas y tenían especificaciones de KN-95, pero en realidad son “patito” e inadecuadas para uso de médicos y personal que labora en los hospitales. Y hay ya tanta trampa en esto de los cubrebocas, además de sobreproducción, que hay bodegas repletas, con el producto a veces bueno y a veces clon, que ahora rematan, porque el mercado ya está saturado, pero es un crimen que al personal de salud les entreguen mascarillas “N95” de mala calidad.

El gobernador Alfredo del Mazo dijo que el regreso a clases, a la actividad laboral y a la económica se hará de manera ordenada y responsable, ya que la pandemia se comporta de manera distinta en cada una de las regiones del Edomex. De hecho, comentó que el regreso a las actividades será regional, por etapas, ordenado y pensando en el empleo y en la economía familiar y en el caso de los municipios del Valle de México se hará en coordinación con la Ciudad de México.

En Coacalco, a los taxistas les valió eso de la sana distancia y la pandemia y bloquearon la Vía López Portillo, para exigir al gobierno municipal una despensa y 5 mil pesos para cada agremiado de las agrupaciones que encabezan Enrique Ceja, Jazmín Gutiérrez, Fernando Álvarez y Luis Cárdenas, con choferes provenientes de Tultitlán y Coacalco, muchos de ellos sin cubrebocas, e incluso con taxis piratas. Cuando se les pidió un padrón de agremiados para analizar sus peticiones prefirieron retirarse.

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