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Acta de fe: suma en vida de Rogelio Guedea

Por Fernando Salazar Torres

Rogelio Guedea escribe ensayo, novela, minificción y poesía; su producción creativa es verdaderamente amplia, y esta dilatación no solo es en cantidades y cualidades estéticas, sino también en los distintos géneros literarios por los que el autor transita, hacen valiosa su obra. Además, su real interés por el estudio de la poesía lo ha llevado a realizar varias antologías, escribir en solitario o en conjunto crítica de la poesía. Y justo es una antología de su obra poética, Acta de fe (Círculo de Poesía, 2018), la que recientemente se publicó, se trata de un conjunto que reúne 20 años de escritura, la selección de poemas tomados de 15 poemarios, incluyendo algunos poemas inéditos. 

El compendio abarca varias estructuras, desde el poema en prosa, la variedad en la extensión del verso libre y blanco, breves viñetas que son un modo de postal, el versículo, la tentativa de la silva castellana, la combinatoria métrica. El lector hallará en estos poemas un ritmo vario, cierto modo de confirmación de algunos rasgos vanguardistas, especialmente por la ausencia de los signos de puntuación, la descolocación del verso por la prosa, el quiebre lógica de la oración. En diferentes planos el poema no es unívoco, la multiplicidad del modo de ser del poema, para Guedea, obedece, me parece, a la suma de los tiempos y tradiciones que se conjuntan y conjugan en esta antología. Por otra parte, diría que el tema eje no en este libro sino en la obra poética del autor es el amor, la mujer y el olvido; la memoria tiene una función crucial como mecanismo o motivo, la poesía es memoria parece ser una concepción compartida por varios poetas en distintos momentos históricos. Aunque la mayoría son poemas breves, varios de ellos contienen versos letales, como frases o epitafios, por ejemplo, leerse en el vacío, hacer un hueco en lo infinito para salir y no salir del poema Fragmento, o bien, un poema hecho de abismos, para que el hombre que lo habite no pueda retornar perteneciente a Final del juego. El poema es un sitio o espacio, no obstante también es la materialidad metafísica del lenguaje, leerse en el vacío. Estos hallazgos conceptuales, quizá, son las intenciones del autor por hacer claras, para los lectores, las afinidades entre la crítica y la lírica, sin duda relevantes para su obra literaria. 

Quiero remarcar mi interés por la serie Postales la cual podrían leerse sin inconvenientes como poemínimos, también como aforismos por la agudeza contenida, sin embargo, para mí son enigmas dada la densidad de su pensamiento. Cito dos casos cuya provocación suele darse en el poeta pero también en el crítico de la poesía, con esto adelanto que Guedea suma en esta antología algo que es importante: cruzar en un libro de creación los intereses teóricos y críticos en el ejercicio de la escritura. 

uno escribe poemas 

no para retrasar la muerte: 

sino para habitarla 

(Guedea, 2018: 46) 

La muerte como tema poético es común, sí, pero en este poema su función no es esa, sino que el poema, o mejor todavía, la escritura del poema es el territorio en el cual la muerte es habitable por el pensamiento y el lenguaje, la metafísica. En algo, en apariencia, sencillo y breve, se construye toda una concepción lírica. El segundo caso es el siguiente: 

El poeta debe aprender esto del pájaro: 

cantar aun con la certeza 

de que nadie 

lo está escuchando. 

(Guedea, 2018: 47) 

Este poema evidencia la inclinación que el autor tiene sobre el oficio del poeta independientemente del medio y campo literarios al que se pueda pertenecer. Señalo puntualmente estas características, que me parecen sobresalientes, en la extensa y numerosa serie de poemas, en total se reúnen 70, porque además de centrar su estética, representan momentos estéticos que se distinguen de otros fenómenos temáticos o textuales, que se repiten más y,  por tanto, son más evidentes, como puede ser el tema amoroso, la figura de la mujer como el cuerpo del poema o desenvolvimiento de un acto de epifanía, la memoria o recuerdo familiar, o bien, el deseo invadido de nostalgia por la pérdida. 

Sugiero al lector leer esta antología de Guedea como apertura para conocer su obra si todavía no sucede, pues en Acta de fe se sintetiza muy bien los intereses del autor. Además emplea un modo de ser poético cercano al acto de la conversación, en muchos niveles un lenguaje coloquial, accesible, directo y puntual. 

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