Redacción
Ciudad de México.- Tras conmemorarse el pasado 31 de marzo el Día Internacional de la Visibilidad Trans, la Ciudad de México enfrenta una realidad alarmante: la disparidad estadística entre las cifras oficiales de la Fiscalía General de Justicia (FGJCDMX) y los registros de las organizaciones civiles.
Esta "cifra negra" no sólo oculta la magnitud de la violencia, sino que, según activistas, constituye una forma de invisibilización que obstaculiza el acceso a la justicia.
Mientras la Fiscalía capitalina reporta haber abierto únicamente seis carpetas de investigación por transfeminicidio entre 2024 y lo que va de 2026, el Centro de Apoyo a las Identidades Trans (CAIT) contabiliza al menos 13 casos en el mismo periodo.
La diferencia más crítica se registró en 2024, año en el que la entidad ocupó el primer lugar nacional en este delito con 10 asesinatos documentados por activistas, frente a sólo tres reconocidos por la autoridad.
Esta falta de claridad en los registros ocurre a pesar de que 7 de cada 10 personas de la comunidad LGBTTTIQ+ asesinadas en México son personas trans.
Organizaciones como Letra ESe, advierten que 2024 fue el año más violento del último lustro, con 17 crímenes de odio en la ciudad, de los que 11 correspondieron a mujeres trans.
Indican que la falta de diálogo constante entre la coordinación de género de la Fiscalía y los colectivos agrava esta desconexión informativa.
EL CASO DE NAYROBI FLORES
Uno de los nombres que hoy engrosa estas cifras es el de Nayrobi Flores Arcia, una joven de 27 años cuya historia resume las fallas en el sistema de protección.
Nayrobi fue reportada como desaparecida el 26 de febrero de 2026, tras ser vista por última vez al salir del domicilio de un amigo en la colonia Morelos, alcaldía Cuauhtémoc. Ante la falta de avances en la investigación oficial, su familia tomó la iniciativa de realizar una búsqueda independiente, recorriendo zonas de riesgo y entrevistando a conocidos.
Fue así como, la madrugada del pasado 6 de marzo, localizaron su cuerpo en el parque lineal Ave Fénix, en la alcaldía Venustiano Carranza.
El cadáver, hallado dentro de una carpa improvisada, presentaba signos de violencia extrema y avanzado estado de descomposición. Su padre logró identificarla gracias a un tatuaje de mariposa en el cuello.
DETENCIÓN DEL SOSPECHOSO
Las indagatorias posteriores llevaron a la captura de Luis Arturo “N”, un exconvicto que ha ingresado a prisión en al menos seis ocasiones. Asimismo, cámaras de vigilancia captaron al sospechoso cenando con Nayrobi en un puesto de tacos la noche de su desaparición.
Tras su arresto, el implicado argumentó que no recordaba lo sucedido debido a que se encontraba bajo los efectos del alcohol.
Una vez tras las rejas este individuo, el caso de Nayrobi se investiga bajo el protocolo de transfeminicidio, una figura legal incorporada al Código Penal de la Ciudad de México en 2024 mediante la Ley Paola Buenrostro.
Dicha legislación es fundamental, dado que establece penas severas que van desde los 35 hasta los 70 años de cárcel para quienes asesinen a una persona por su identidad o expresión de género.
Sin embargo, el clamor de los colectivos persiste: más allá de las leyes, se requiere operatividad en las políticas públicas y una comunicación efectiva con las autoridades para que casos como el de Nayrobi, Samantha Fonseca o Vanessa no se pierdan en la opacidad de las cifras oficiales.
IMCM
