Nuevos detalles han salido a la luz sobre el feminicidio de Carolina Flores, exreina de belleza asesinada en un departamento de Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo, presuntamente a manos de su suegra, Erika María Herrera, quien fue detenida en Venezuela tras permanecer prófuga durante casi dos semanas.
De acuerdo con información revelada por Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Venezuela, la mujer de 63 años aseguró ante las autoridades que la muerte de su nuera “fue un accidente”.
Según explicó el funcionario durante una transmisión difundida en Facebook por la corporación venezolana, Herrera minimizó los hechos al señalar que todo ocurrió con “un juguetico” que le habría dejado su difunto esposo, en referencia al arma utilizada en el crimen.
“Ella hablaba de que eso había sido un accidente, que lo que pasó allí fue un accidente”, declaró Rico. Además, detalló que la acusada no ofreció información clara sobre el paradero del arma de fuego, ya que afirmó “no recordar” dónde se encuentra.
El feminicidio ocurrió el pasado 15 de abril dentro del domicilio familiar ubicado en Polanco. De acuerdo con los reportes, Carolina Flores recibió seis disparos frente a su esposo, identificado como Alejandro N, y el hijo de ambos, un bebé de apenas ocho meses.
Las autoridades indicaron que el crimen quedó registrado por una cámara con sensor de movimiento instalada para vigilar al menor. El video, filtrado días después, muestra una discusión en el cuarto del bebé entre ambas mujeres antes de escuchar las detonaciones.
En la grabación también se escucha a Alejandro N cuestionar a su madre tras los disparos: “¿Qué hiciste, loca?”. A lo que presuntamente Erika Herrera respondió: “Nada, es que me hizo enojar”.
Posteriormente, la mujer abandonó México y viajó a Venezuela con escala en Panamá. Según el director del CICPC, logró ingresar al país sudamericano el 16 de abril, antes de que se emitiera la ficha roja de Interpol, la cual fue liberada hasta el 29 de abril.
Las investigaciones señalan que Herrera permaneció inicialmente en el Hotel Eurobuilding, cercano al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, y después se trasladó a distintos puntos de Caracas, incluyendo la zona de La Candelaria y un departamento rentado mediante Airbnb en la exclusiva urbanización El Cigarral, en el municipio El Hatillo.
Finalmente, las autoridades venezolanas lograron ubicarla y detenerla con apoyo de Interpol y la Comunidad de Policías de América, mecanismo internacional de cooperación policial.