Condenan las 'casas fantasma' a miles de niños a la violencia, advierten

Mi Nación
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Redacción

Ciudad de México.- En México, el abandono de vivienda no es sólo un problema de ladrillos y cemento, es una crisis humanitaria que está dejando a las infancias a merced del crimen organizado.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), existen cerca de 6.1 millones de viviendas deshabitadas en el país, espacios que se han transformado en “territorios de riesgo” donde la falta de servicios y comunidad facilita la operación de la delincuencia y normaliza la violencia en la vida de los más vulnerables.

VIVEN BAJO UN FUERTE ACECHO DEL RECLUTAMIENTO CRIMINAL

La situación es crítica: se estima que entre 145 mil y 250 mil infantes y adolescentes enfrentan un riesgo real de ser reclutados por grupos criminales debido al entorno en el que crecen y es que, al habitar unidades habitacionales deterioradas o vacías, los menores transitan diariamente por calles controladas por el narcotráfico, presenciando actividades delictivas como parte “natural” de su crecimiento.

De acuerdo con la Fundación Hogares —organización mexicana con presencia nacional—, a través de sus diagnósticos, hay cuatro factores que hunden a estas personas en la vulnerabilidad extrema:
 
1. Inexistencia legal: muchos niños carecen de actas de nacimiento, lo que les impide acceder a salud y educación.
 
2. Abandono escolar: las escuelas quedan lejos o los caminos son demasiado peligrosos para transitarlos.
 
3. Desprotección familiar: padres involucrados en actividades delictivas o encarcelados.
 
4. Normalización de la violencia: la exposición diaria al crimen como único modelo de vida.
 
Un ejemplo alarmante que cita, es Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, donde se estiman alrededor de 77 mil unidades deshabitadas en condiciones de alta vulnerabilidad.

“HACIENDO COMUNIDAD”: ES LA RECETA PROPUESTA POR ONG

Pese al panorama, Fundación Hogares subraya que la regeneración es posible, puesto que indica que las acciones de rehabilitación urbana y social pueden revertir la tasa de abandono de vivienda hasta en 24%.

De esta manera, a través de su modelo “Haciendo Comunidad”, la organización transforma espacios vacíos en escuelas y comedores comunitarios, brindando a los niños herramientas educativas y nutrición en un entorno seguro.

Eduardo Rivera, gerente de desarrollo comunitario de la fundación, enfatizó que el abandono de vivienda es un desacierto de las políticas públicas que se enfocan en los números y no en las personas.

“La transformación ocurre cuando organizaciones, gobierno y sociedad trabajan de manera conjunta para cerrar los vacíos que hoy ocupa la violencia”, sostuvo.

Desde 2010, esta institución de asistencia privada beneficia a más de 2.4 millones de personas en México, gestionando mil millones de pesos para reconstruir el tejido social en zonas críticas como Mazatlán, Mexicali y Tlajomulco.

IMCM