Redacción
Ciudad de México.- La Arquidiócesis Primada de México, exhortó a la clase política, líderes sociales y a la ciudadanía en general a no limitar la celebración de la Pascua a los templos.
En su editorial dominical titulada “Que la Resurrección de Cristo no se quede en el templo”, la institución pidió convertir la fe en acciones concretas que generen paz y brinden consuelo a quienes enfrentan exclusión o incertidumbre.
Fue así que en el semanario “Desde la Fe”, emitió este contundente mensaje, en el cual destacó que el mensaje de la Resurrección debe cobrar vida en el apoyo a quienes atraviesan situaciones de crisis profunda. Asimismo, puso especial énfasis en la necesidad de acompañar a las familias de personas desaparecidas, a los migrantes que transitan sin rumbo, a las víctimas de la violencia persistente y a los adultos mayores que viven en soledad.
Para la Iglesia, si se acepta que la muerte no es el final, entonces tampoco deben serlo el miedo, la indiferencia o el dolor que marcan la realidad de muchas personas en el país.
EXIGENCIA DE ESCUCHA SIN FILTROS
El pronunciamiento fue particularmente directo hacia los actores políticos y aquellos con influencia en la vida pública. La Arquidiócesis subrayó que los discursos y promesas actuales son insuficientes, señalando que lo que el país requiere es una "escucha sin filtros ideológicos" ni prejuicios que reduzcan el sufrimiento ajeno a agendas particulares.
A estos líderes se les hizo un llamado a la "responsabilidad histórica" para reparar el tejido social dañado y proteger la fragilidad de los más desfavorecidos.
CONSTRUCCIÓN DE PAZ DESDE LO COTIDIANO
Finalmente, la Iglesia extendió su invitación a los laicos para que se asuman como "artesanos de paz", promoviendo la unidad y la defensa de la dignidad humana en sus entornos diarios.
El mensaje recalca que la esencia de "volver a empezar" y buscar justicia es comprensible incluso para quienes no son cercanos a la religión, posicionando la celebración en un terreno de impacto social y público.
El editorial concluye que la verdadera Pascua ocurre cuando las decisiones cotidianas en el hogar y la calle reflejan un compromiso por no rendirse ante el sufrimiento del prójimo.
IMCM
