Por Noemí López
Ciudad de México. — El pleno del Senado de la República aprobó este miércoles en lo general la reforma constitucional que reducirá la jornada laboral diaria en México de 48 a 40 horas semanales considerada un avance para el sector laboral, pero también, criticada por la falta de claridad en los días de descanso.
La iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, fue avalada por unanimidad de los senadores presentes y ahora será turnada a la Cámara de Diputados para continuar su proceso de ratificación.
REDUCCIÓN GRADUAL Y EXPECTATIVAS
El proyecto contempla una reducción paulatina de la jornada: comenzará en 2027 con 46 horas semanales, disminuirá a 44 en 2028, 42 en 2029 y llegará a las 40 horas en 2030. La reforma no prevé recortes salariales ni afectación a prestaciones, y se argumenta que responde a las exigencias para equilibrar la vida personal y laboral de millones de trabajadores mexicanos.
La reforma podría beneficiar a más de 13.5 millones de trabajadores en el país, quienes actualmente trabajan más de 2 mil 100 horas al año, cifra que supera el promedio entre países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
AUSENCIA DE DÍAS DE DESCANSO
Una de las principales controversias generadas alrededor de la reforma es la omisión de un segundo día de descanso obligatorio por semana. Aunque la iniciativa reduce el total de horas trabajadas, mantiene el esquema de un solo día de descanso, dejando al arbitrio de las leyes secundarias o acuerdos laborales la definición completa del tiempo de descanso efectivo.
La oposición —incluidos legisladores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano— ha denunciado que sin un derecho explícito a dos días de descanso la reforma no cumple con las demandas más profundas de los trabajadores y podría favorecer a sectores empresariales, al permitir hasta 12 horas extras semanales y exigir trabajo hasta seis días.
Organizaciones sindicales, así como colectivos laborales, también han expresado su descontento fuera del Senado, calificando la iniciativa como “insuficiente” o una mera “simulación” si no incorpora de forma clara mecanismos que garanticen un descanso real para la clase trabajadora.
PRÓXIMOS PASOS LEGISLATIVOS
Tras su aprobación en lo general, el dictamen pasará a discusión en lo particular en el Senado antes de ser enviado a la Cámara de Diputados, donde representantes de distintas fuerzas políticas han adelantado que buscarán discutir y, en su caso, reformar algunos de sus puntos más polémicos.
El debate continuará en las siguientes semanas, mientras sectores empresariales, sindicatos y asociaciones civiles mantienen su atención en una reforma que, de aprobarse en todos sus términos, marcará uno de los cambios más relevantes en la legislación laboral de México en décadas.
