Ciudad de México. – Este viernes, el papa León XIV afirmó que “Dios no bendice ningún conflicto” y que quienes son discípulos de Cristo “nunca están del lado de quienes lanzan bombas”, durante un encuentro en el Vaticano con miembros del Sínodo de la Iglesia Caldea de Bagdad.
Llama a rechazar la violencia
Durante su mensaje, el pontífice exhortó a proclamar con claridad que la fe cristiana no respalda la guerra ni las acciones armadas.
“Ayudadnos a proclamar con claridad que Dios no bendice ningún conflicto; a gritar al mundo que quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza las bombas”, expresó ante los representantes caldeos.
Asimismo, sostuvo que no serán las acciones militares las que generen condiciones de paz, sino “la paciente promoción de la convivencia y del diálogo entre los pueblos”.
En su discurso, calificó a los obispos como signos de esperanza “en un mundo marcado por una violencia absurda e inhumana”, la cual, dijo, es impulsada por la codicia y el odio.
El papa agregó que esta violencia “se extiende con ferocidad precisamente en las tierras que vieron nacer la salvación”, en los lugares sagrados del Oriente cristiano, profanados por la guerra y la brutalidad de los intereses económicos.
Defiende la vida y a los más vulnerables
El líder de la Iglesia católica subrayó que ningún interés puede estar por encima de la vida humana, en particular la de los sectores más vulnerables.
“Pero ningún interés puede valer la vida de los más débiles, de los niños, de las familias; ninguna causa puede justificar el derramamiento de sangre inocente”, afirmó.
Pide respeto a cristianos de Oriente Medio
El pontífice también llamó a garantizar el respeto pleno a los cristianos en Oriente Medio, para que puedan mantenerse firmes en su fe y permanecer en sus territorios.
“Que se disipen las nubes que oscurecen esta luz: los cristianos de todo Oriente Medio deben ser respetados, no solo de palabra: que disfruten de verdadera libertad religiosa y plena ciudadanía, sin ser tratados como invitados o ciudadanos de segunda clase”, concluyó.