Redacción
Ciudad de México.- Tras una semana de parálisis casi total, la ciudad de Teherán comienza a mostrar signos de reactivación, con un incremento de transeúntes y la reapertura de comercios, a pesar de la persistencia de los ataques aéreos.
La capital había permanecido desierta desde el inicio de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, sumado al periodo de luto por la muerte del anterior líder supremo, Alí Jameneí.
El fin de la suspensión oficial de actividades permite que los ciudadanos se aventuren nuevamente a las calles, aunque el panorama dista mucho de la normalidad previa al conflicto.
Este reinicio coincide con la consolidación de Mojtaba Jameneí como el nuevo líder supremo, tras ser elegido por la Asamblea de Expertos el pasado domingo.
Actualmente, los retratos de su figura, descrita como de aspecto severo, han comenzado a ser visibles en diversos puntos de la urbe.
REACTIVACIÓN EN UN CONTEXTO CRÍTICO
Intensificación de ataques: Anoche se registraron los bombardeos más prolongados desde el inicio de la guerra.
Crisis ambiental: Las autoridades advierten sobre la lluvia tóxica y ceniza negra que cubre la ciudad, consecuencia de los ataques israelíes contra depósitos de petróleo en Teherán y Alborz.
Fallas en servicios: Mientras el tráfico aumenta levemente, el acceso a internet global permanece cortado y la red nacional presenta serias deficiencias.
UNA VIDA COTIDIANA BAJO EL FUEGO
A pesar de que sólo los comercios de alimentos tenían permitido operar, este martes abrieron sus puertas peluquerías, tiendas de ropa y muebles.
La población parece desarrollar una suerte de habituación a las explosiones. "La vida sigue", comenta a la agencia EFE una trabajadora de un restaurante que ofrece servicio al mediodía, ignorando las restricciones del Ramadán debido a la excepcionalidad del conflicto.
Sin embargo, la aparente calma de algunos adultos contrasta con el impacto psicológico en los menores.
Algunos padres expresan su preocupación ante el trauma que sufren sus hijos, quienes ya identifican el sonido de los cazas como el preámbulo inevitable de la caída de misiles y bombas.
Mientras Teherán intenta recobrar su ritmo entre bancos con filas de clientes y paradas de autobús concurridas, la incertidumbre sobre el rumbo que tomará la República Islámica bajo el mando de Mojtaba Jameneí prevalece entre los habitantes.
IMCM
