Paola González Castañón
Ciudad de México. – El pequeño Punch que habita en el Zoológico de la Ciudad de Ichikawa se ha convertido en una celebridad en redes sociales por su historia y, sobre todo, por la estrecha y conmovedora conexión que mantiene con su cuidador.
Desde sus primeros días de vida, Punch encontró en él el vínculo que no pudo tener con su madre, ya que fue rechazado poco después de nacer y tuvo que ser criado a mano; debido a que los bebés macaco requieren contacto físico constante para su desarrollo emocional, el personal asumió también esa función afectiva, convirtiéndose en su principal figura de apego.
Videos difundidos por visitantes muestran cómo, cada vez que el cuidador ingresa al área donde permanece junto a otros macacos, Punch corre de inmediato hacia él y trepa por sus piernas, aferrándose con fuerza, mientras lo acompaña durante el proceso de alimentación; cuando llega el momento de salir, incluso batalla para que lo deje ir.
Como parte de su proceso de crianza, le proporcionaron un peluche de orangután al que se ha encariñado y que utiliza como refugio; incluso duerme con él. El juguete se convirtió en su consuelo cuando debe quedarse solo, y lo cambian periódicamente para limpiarlo.
Punch prefiere a su cuidador por encima de su peluche
En días recientes circularon grabaciones del momento en que se realiza el cambio del peluche. Aunque algunos usuarios aseguran que el macaco se angustia, en las imágenes se observa que, más que aferrarse al juguete, Punch busca sujetarse a la pierna de su cuidador al percibir que podría irse, priorizando el contacto directo. Cuando él está presente, abandona el peluche por completo y busca la cercanía, mientras que el muñeco funciona principalmente como un espacio seguro cuando se queda solo.
Aceptación en el grupo
Punch fue introducido al grupo principal de macacos japoneses alrededor del 19 de enero de 2026. La integración resultó complicada en un inicio, ya que, al haber sido criado por humanos y no tener contacto temprano con otros monos, carecía de experiencia social y debía aprender desde cero.
Diversos videos muestran que recibió regaños, empujones e incluso arrastrones por parte de ejemplares adultos; aunque estas conductas pueden parecer bruscas desde una perspectiva humana, forman parte del comportamiento normal de la especie para establecer jerarquías y enseñar límites.
El zoológico aclaró que se trataba de correcciones sociales esperadas y no de agresiones graves, y con el paso de los días Punch ha mostrado avances en su adaptación.
Actualmente se le observa interactuando cada vez más con otros macacos, jugando con crías y siendo acicalado por adultos; algunos incluso lo abrazan y permiten que se les trepe encima. Cada vez depende menos del peluche y más de su propio aprendizaje dentro del grupo, aunque continúa utilizándolo cuando necesita consuelo.
