Ciudad de México.- Las aguas del Estrecho de Ormuz se convirtieron nuevamente en el epicentro de un conflicto internacional de alta intensidad tras el reporte de enfrentamientos directos entre las fuerzas armadas de Irán y Estados Unidos.
Ambos países confirmaron el intercambio de proyectiles y el despliegue de unidades navales, en lo que representa una grave ruptura de los acuerdos de cese al fuego vigentes en la región.
De acuerdo con portavoces del Cuartel Central General Jatam al Anbiya de Irán, la escalada comenzó durante la madrugada del viernes para ellos, cuando fuerzas estadounidenses habrían violado el alto el fuego al atacar dos embarcaciones en puntos estratégicos.
Según la información recogida por la agencia Tasnim, uno de los objetivos fue un petrolero iraní que navegaba en la región de Jask, mientras que el segundo ataque ocurrió cerca del puerto de Fuyaira, en los Emiratos Árabes Unidos.
Además de las agresiones en altamar, el Ejército iraní acusó a Washington de coordinarse con aliados regionales para bombardear "zonas civiles" en la costa de Bandar Jamir, Sirik y la isla de Qeshm.
Como respuesta inmediata, la Guardia Revolucionaria de Irán calificó su contraataque como una "operación amplia y precisa", en la cual desplegaron destructores, misiles balísticos y drones equipados con múltiples ojivas para impactar naves militares estadounidenses al sur del puerto de Chabahar, asegurando haber causado daños significativos.
VERSIÓN DE WASHINGTON: DEFENSA ANTE "HOSTILIDADES"
Por su parte, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM, por sus siglas en inglés) validó la existencia de los ataques cruzados en la vía marítima que conecta el Estrecho de Ormuz con el Golfo de Omán, aunque rechazó ser el instigador del conflicto.
Según el comunicado oficial, fue Irán quien inició las agresiones lanzando una combinación de drones, misiles y pequeñas embarcaciones contra tres destructores estadounidenses: el USS Truxtun, el USS Rafael Peralta y el USS Mason.
A pesar de la gravedad de los incidentes y el despliegue de armamento pesado por ambas partes, el gobierno de Estados Unidos enfatizó que "no busca una escalada" de la violencia en la región.
Sin embargo, el alto mando militar advirtió que sus fuerzas permanecen en estado de alerta máxima y con total disposición para defender los activos y al personal estadounidense ante cualquier nueva amenaza en este paso estratégico para el comercio mundial.
La situación permanece en un equilibrio precario, con ambas potencias defendiendo sus acciones bajo argumentos de soberanía y protección de sus intereses nacionales en una de las rutas marítimas más vigiladas del planeta.
IMCM