Moscú.- La estabilidad nuclear global enfrenta un momento crítico tras las recientes declaraciones de la diplomacia rusa y la expiración de acuerdos clave de control de armamento. El viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, ha dejado clara la postura de Moscú ante un posible cambio en la política de ensayos nucleares por parte de Occidente.
Rusia defiende la moratoria, pero advierte consecuencias
Desde 1990, Rusia ha mantenido una moratoria nacional sobre los ensayos nucleares. Sin embargo, esta postura está condicionada a la reciprocidad de otras potencias, especialmente Estados Unidos. Ante las señales provenientes de Washington, el viceministro Riabkov fue tajante sobre la posición de su país.
"Rusia, por su parte, se adhiere estrictamente a la moratoria nacional sobre ensayos nucleares, declarada en 1990. Sin embargo, si Estados Unidos u otros países realizan tales ensayos, la respuesta de Rusia será, sin duda, adecuada y proporcional".
Esta advertencia surge como reacción a las declaraciones de Washington sobre una posible reanudación de los ensayos a gran escala, lo cual, según Riabkov, tendría "consecuencias fatales para el Tratado de Prohibición Total de los Ensayos Nucleares".
El fin del START III: Un vacío en el control de armas
La incertidumbre actual se ve agravada por la expiración, a principios de febrero, del START III. Este tratado era el pilar que limitaba la cantidad de ojivas nucleares almacenadas tanto por Rusia como por Estados Unidos.
A pesar de que Moscú propuso a la Casa Blanca prolongar los límites establecidos por un año más sin necesidad de renovar el tratado completo, la administración estadounidense no tomó medidas para concretar dicha prórroga. Este vacío legal deja a las dos mayores potencias nucleares sin un marco regulatorio vigente para sus arsenales.
Nuevos actores en el tablero del desarme
El panorama de las negociaciones de desarme se ha vuelto más complejo debido a las exigencias de ambas partes para incluir a otros países en futuros acuerdos:
- La postura de Estados Unidos: El expresidente Donald Trump manifestó su interés en que China participe en las próximas mesas de negociación, considerando que el país asiático ya dispondría de más de 500 cabezas nucleares.
- La exigencia de Rusia: Por su parte, Moscú condiciona futuros tratados a la inclusión de las capacidades nucleares de Francia y el Reino Unido.
Esta falta de consenso sobre quiénes deben sentarse a la mesa dificulta la creación de un nuevo marco de seguridad que sustituya al START III y preserve la estabilidad internacional.
