Bangui.- La ciudad de Bé-Mbari, situada en el oeste de la República Centroafricana (RCA) y fronteriza con Camerún, se encuentra de luto tras un devastador deslizamiento de tierra en una explotación aurífera. Lo que inicialmente se reportó como un accidente con once víctimas, se ha transformado en una de las peores tragedias mineras de la región, con un balance que ya supera el centenar de fallecidos.
El balance de víctimas: Una cifra en aumento
El desastre ocurrió el pasado 6 de mayo, pero la magnitud de la catástrofe solo se ha hecho evidente con el paso de los días y el avance de las labores de recuperación. Raphaël Gonigbéré, secretario del gobierno de la comuna de Gbabaza, explicó a EFE que el recuento inicial de once fallecidos debió revisarse drásticamente al alza.
Hay personas gravemente heridas que sucumbieron a sus heridas y otras que quedaron sepultadas bajo los escombros", declaró Gonigbéré, añadiendo que una semana después del suceso se confirmaron otras 62 muertes adicionales. Además, la cifra podría seguir creciendo, ya que 27 personas permanecen desaparecidas y las autoridades locales ya las consideran fallecidas al no haber dado señales de vida desde el momento del derrumbe.
El silencio oficial y la exigencia de justicia
A pesar de la gravedad de los hechos, el Gobierno centroafricano aún no ha emitido una declaración oficial, limitándose a informar que lo hará tras el regreso de una misión desplegada en la zona de Bé-Mbari.
Esta falta de respuesta inmediata ha generado indignación en la sociedad civil. Quentin Gouando, activista y líder social, ha exigido una investigación exhaustiva sobre las condiciones de la mina de Bé-Mbali.
Esperamos que el Gobierno dé explicaciones sobre el derrumbe. Estos jóvenes desesperados van a las minas para ganarse la vida, no para morir, y es verdaderamente deplorable que el Gobierno guarde silencio ante su difícil situación", denunció Gouando ante la prensa.
El peligroso auge del oro en la región
La tragedia se produce en un contexto de auge aurífero en el oeste de la RCA, una zona rica en yacimientos que atrae a miles de jóvenes en busca de oportunidades. Sin embargo, la riqueza del subsuelo contrasta con la precariedad de las operaciones.
- Métodos artesanales: La mayoría de estas explotaciones funcionan bajo permisos otorgados a cooperativas que emplean métodos rudimentarios.
- Asociaciones industriales: En algunos casos, existen alianzas con empresas chinas para la minería semimecanizada, pero las medidas de seguridad siguen siendo insuficientes.
- Riesgos constantes: Además de los deslizamientos, los mineros enfrentan riesgos por la contaminación del agua con productos químicos usados en la extracción de oro.
La comunidad internacional y las voces locales coinciden en una necesidad urgente: la aplicación de regulaciones más estrictas y supervisión gubernamental para evitar que el sueño del oro siga cobrando vidas en la República Centroafricana.
