Redacción
Ciudad de México. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que viajará a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, los días 14 y 15 de mayo. El viaje, originalmente previsto para finales de marzo, fue pospuesto por la guerra en Irán.
A través de Truth Social, el mandatario confirmó la nueva fecha del encuentro, que marcará la sexta reunión entre ambos líderes desde su última cita en Corea del Sur en octubre pasado. Añadió que él y la primera dama, Melania Trump, recibirán posteriormente a Xi y su esposa en la Casa Blanca este mismo año.
Impacto del conflicto en Irán en la agenda diplomática
La planificación original situaba el viaje entre el 31 de marzo y el 3 de abril; sin embargo, Trump decidió permanecer en la Casa Blanca para supervisar las operaciones militares que Estados Unidos e Israel mantienen contra Irán desde el 28 de febrero.
Cuestionada sobre si esta reprogramación sugiere el fin de las hostilidades para mayo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, recordó que las estimaciones oficiales del conflicto se mantienen: “Siempre hemos estimado aproximadamente de cuatro a seis semanas. Así que puedes hacer los cálculos”.
Por su parte, el Gobierno chino ha reiterado su llamado al cese inmediato de los ataques contra Irán, advirtiendo sobre el riesgo de que la región caiga en un “abismo” incontrolable.
Temas económicos en la agenda
Antes del estallido del conflicto en Irán, la agenda del viaje se centraba principalmente en temas económicos, especialmente en la guerra comercial y los aranceles que han marcado la relación entre Washington y Pekín durante el último año.
La visita se produce tras la anulación parcial de los aranceles por el Tribunal Supremo de Estados Unidos, aunque Trump anunció un nuevo arancel global del 10 % bajo la Ley de Comercio de 1974, con un límite de 150 días que vence el 24 de julio.
En materia económica, el viaje también busca evaluar la competencia tecnológica entre ambas potencias.
En el ámbito de seguridad, se abordarán temas en la región de Asia-Pacífico, con especial atención a Taiwán, considerada por Pekín como una provincia rebelde.
Finalmente, los líderes discutirán la coordinación de posturas sobre la guerra en Ucrania durante el encuentro en Pekín.