¡La mayonesa sí es un instrumento! Revela un nuevo estudio

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Mayonesa Universidad de Northumbria
Mayonesa Universidad de Northumbria

Por Ernesto Becerra

La famosa pregunta que surgió en un episodio de Bob Esponja ha dejado de ser solo un meme para convertirse en tema de análisis científico. Lo que comenzó como una ocurrencia de Patricio Estrella hoy encuentra respaldo en una investigación que explora los límites de la música y la creatividad.

El estudio, impulsado por la marca Hellmann’s en colaboración con la Northumbria University, no solo retoma la duda planteada hace casi 25 años, sino que la analiza bajo criterios científicos modernos. Bajo la dirección de la Dra. Rachael Durkin, el equipo evaluó si la mayonesa puede generar sonido de forma controlada, uno de los requisitos clave para considerar algo como instrumento musical.

Más allá de confirmar que sí puede funcionar como instrumento en determinadas condiciones, la investigación profundiza en cómo y por qué ocurre esto. Por ejemplo, se identificó que la forma en que se utiliza ya sea dentro de un frasco, en una botella exprimible o directamente sin contenedor influye en los sonidos que produce, permitiendo que incluso pueda clasificarse en distintas categorías dentro del sistema Hornbostel-Sachs.

Otro punto relevante es su composición. Al tratarse de una emulsión, la mayonesa posee propiedades acústicas particulares que generan sonidos consistentes al ser manipulada. Además, existe una interacción directa entre el objeto y quien lo usa: al tocarla, su estructura cambia, lo que modifica el sonido, un rasgo característico de muchos instrumentos musicales.

La investigación también pone sobre la mesa una idea clave: la música no está limitada a instrumentos tradicionales. Desde las técnicas experimentales de John Cage hasta proyectos como The Vegetable Orchestra, el uso de objetos cotidianos para crear sonido ha sido parte de la evolución artística.

Para llevar esta teoría a la práctica, la marca colaboró con el creador musical Andy Arthur Smith, quien desarrolló una pieza compuesta completamente con sonidos generados por mayonesa. El resultado demuestra que, aunque inusual, este ingrediente puede aportar ritmo y textura dentro de una composición real.

Así, lo que alguna vez fue una broma animada hoy abre una conversación más amplia sobre los límites del arte sonoro. La conclusión del estudio es clara: no es el objeto en sí lo que define a un instrumento, sino la intención y el contexto con el que se utiliza.