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A 8 días de que se realizaran las elecciones que empoderaron a cientos de morenistas a puestos de elección popular por el efecto AMLO, ahora resulta que fue el esfuerzo personal de los candidatos y sus equipos los que los hicieron llegar. No señores, no se crean líderes, mejor demuestren en el camino que sí lo son, porque salvo Raciel Pérez Cruz de Tlalnepantla que reconoció su triunfo por el trabajo de López Obrador desde hace muchos años, vemos por doquier que todos se sienten líderes. Ya bájenle, no se corten las venas y demuestren cuando entren a gobernar su verdadera capacidad de trabajo.

En el 2000 con el efecto Fox llegaron personajes interesantes al corredor azul, algunos que gobernaron bien y otros que dejaron mucho que desear. Por eso tenemos que esperar a que gobiernen, porque no es lo mismo ser oposición que gobierno y en algunos municipios estará muy complicado el poder hacer un buen trabajo, no sólo por las enormes deudas históricas, los laudos, los sindicalizados y la destrucción de calles, la falta de obras y la inseguridad, sino porque se les arrejuntaron personajes que querrán su paga, su chamba y ahí comenzarán los primeros respingos. Siempre es así.

En Ecatepec ya tiembla Indalecio Ríos seguramente, porque después de su mal trabajo tendrá que entregar cuentas a Fernando Vilchis, a quien mucho satanizaron, pero el efecto AMLO pudo más. Claro que con eso de que Vía Radical se fue con Vilchis y se sabe que es un partido con origen en el periodo del exgobernador Eruviel Ávila, seguramente sus pecados se perdonarán y se le pasará el temblor.

A la que se le vio feliz, a diferencia del año pasado fue a Delfina Gómez, quien ya es senadora electa, lo mismo que Higinio Martínez. Y es que el año pasado los resultados les fueron adversos, pero ahora se recuperaron con creces.

Al que también van a perdonar seguramente es a Gabriel Pawling, presidente municipal de Coacalco, quien supuestamente tendió puentes con MORENA.

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