En el blog "Apuntes desde el Encierro" abrimos un espacio a nuestra audiencia para que exprese sus vivencias, puntos de vista y experiencias sobre el tema de la pandemia mundial del coronavirus Covid-19. Los textos, videos e imágenes compartidas por nuestros usuarios no reflejan la línea editorial de Diario de México y son responsabilidad de quienes lo envían.

 

Por: Jorge Ramírez Hernández

“La mejor manera de predecir el futuro, es crearlo”,

Dennis Gabor.

 

¿Conoces a alguien que haya perdido su empleo o haya cerrado su negocio en los últimos cinco meses? Si eres mexicano, la respuesta a esta pregunta seguramente será afirmativa. Yo te puedo decir que conozco a varios pequeños y medianos empresarios que han visto morir sus negocios, empresas que construyeron durante muchos años y con muchísimo trabajo, algunas de ellas durante más de una generación, y qué por la falta de pedidos, de producción, de cobranza ya no pudieron continuar. Varios de estos amigos se acabaron sus ahorros y después de dos o tres meses de aguantar se fueron haciendo chiquitos, hasta que ya no pudieron seguir pagando la renta, los servicios, los sueldos, y con esto dejaron ir a muy valiosos colaboradores que sabían cómo hacer la chamba, hasta que, por el parón por la contingencia, ya no hubo nada que hacer.   

En este contexto, en nuestro país se pierden seis empleos formales cada minuto. Entre marzo y junio se han perdido un millón 113 mil 677 millones de empleos formales, que representan el 5.4% de todos los trabajadores asegurados en el IMSS antes del COVID-19.

De quienes pudieron mantener su trabajo, uno de cada dos empleados -el 46.1% de la población ocupada formal e informal-, reportaron una caída en sus ingresos derivada de la pandemia, según el INEGI. Y de acuerdo con el CONEVAL, el 54.9% de la población se encuentra en pobreza laboral, es decir, que sus ingresos no son suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria, lo que no solo nos debería entristecer y preocupar, sino hasta avergonzar. Sin medidas que protejan el empleo formal, una buena parte de las familias mexicanas están sufriendo mucho y apenas ‘sobreviven’ la pandemia.

Sin duda, el COVID-19 hundió a la economía internacional en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y ningún país estaba preparado para enfrentar esta debacle, pues las estructuras productivas, industriales, comerciales, burocráticas de servicios, tuvieron que parar en seco en todo el mundo para evitar contagios. Sin embargo, los gobiernos atendieron la crisis de manera contrastante, en términos de salud y en términos económicos.

Al momento, las medidas fiscales anunciadas en México, por el Gobierno Federal, representan menos de 1% del PIB. Si comparamos con el resto de los países de nuestro continente, nuestro país se ubica en el penúltimo lugar solo después de Bahamas. El primer lugar lo ocupa Perú con medidas equivalentes al 12% de su PIB (OCDE 2020).

En México es evidente que la estrategia se ha quedado corta, Necesitamos un Acuerdo Nacional para la Reactivación Económica encabezado por el gobierno federal, pero como decía la Madre Teresa de Calcuta: “No hay nada peor que maldecir la obscuridad y no encender una Luz”, por lo que los empresarios no solo queremos ser narradores del problema sino actores directos de la solución. Sin duda, en COPARMEX estamos convencidos de que la recuperación económica y de empleo, solamente se dará con la participación de todos los mexicanos, con el apoyo y compromiso de todos los actores económicos, de toda la sociedad y por supuesto del gobierno.

Los mexicanos necesitamos que el Gobierno Federal pase del discurso a la acción.

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Jorge Ramírez Hernández

Presidente del Comité de Federaciones de Coparmex

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