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Ahora o nunca ". Esa es la frase que más acompaña por estos días a Alexander Zverev en Roland Garros. Con las eliminaciones de los principales favoritos, el alemán se ha convertido en el gran candidato al título y afronta una oportunidad inmejorable para conquistar por fin el Grand Slam que tanto se le ha resistido.
A sus 29 años, el número tres del mundo llega a las semifinales con el cartel de favorito en un torneo que se quedó sin el italiano Jannik Sinner, sin el español Carlos Alcaraz y sin el serbio Novak Djokovic. Sin embargo, la historia reciente también recuerda que el alemán ha dejado escapar oportunidades importantes en el pasado.
Un favorito respaldado por los números
Ninguno de los tres semifinalistas restantes puede presumir del palmarés de Zverev. El germano acumula 26 títulos, siete Masters 1000, diez semifinales de Grand Slam y dos finales en torneos mayores, incluida una en Roland Garros.
Su rival será el checo Jakub Mensik, actual número 27 del mundo y una de las grandes revelaciones del circuito. Aunque apenas este año alcanzó los octavos de final del Abierto de Australia, el joven de 20 años ya sabe lo que es conquistar un Masters 1000 tras coronarse en Miami el año pasado derrotando a Novak Djokovic en la final.
Mensik llega fortalecido después de protagonizar una notable historia de superación. En Miami estuvo cerca de abandonar por molestias físicas, pero terminó levantando el trofeo. Ahora busca repetir la hazaña en París.
Mensik, la sorpresa que no deja de crecer
El recorrido del checo en Roland Garros ha sido una demostración de resistencia y carácter. En segunda ronda sobrevivió a una batalla de cuatro horas y 41 minutos ante el argentino Mariano Navone, disputada bajo temperaturas superiores a los 35 grados.
Dos días después regresó en plenitud para eliminar al australiano Alex de Miñaur y posteriormente dejó en el camino al ruso Andrey Rublev. En cuartos de final superó al brasileño Joao Fonseca, una de las sensaciones del torneo.
Con dos victorias en cinco sets y más de trece horas de juego acumuladas, Mensik ha demostrado que está preparado para competir al máximo nivel. Sin embargo, tendrá enfrente a un Zverev que ya lo derrotó hace apenas un mes en los octavos de final del Masters 1000 de Madrid.
Mientras tanto, el alemán ha tenido un trayecto mucho más cómodo. Solo cedió un set en todo el torneo y llega a semifinales con poco más de once horas de actividad sobre la arcilla parisina.
Italia asegura un finalista en París
La otra semifinal tendrá sabor italiano. Flavio Cobolli y Matteo Arnaldi protagonizarán un duelo histórico que garantizará la presencia de un representante de Italia en la final.
Cobolli, número 14 del mundo, parte como favorito gracias a su mejor clasificación y a los resultados que ha conseguido en torneos de Grand Slam. El florentino alcanzó los cuartos de final de Wimbledon en 2025 y en esta edición de Roland Garros mostró un gran nivel, especialmente en su victoria sobre Felix Auger-Aliassime.
Por su parte, Arnaldi vive el mejor momento de su carrera. El jugador de San Remo, número 104 del ranking, ha sorprendido a propios y extraños con una actuación memorable que lo tiene entre los cuatro mejores del torneo.
Arnaldi desafía la lógica
El camino de Arnaldi ha estado marcado por auténticas maratones. Acumula más de 19 horas sobre la pista, una cifra récord para un semifinalista en Roland Garros.
El italiano superó encuentros extenuantes y mostró una capacidad física extraordinaria, especialmente ante Frances Tiafoe en octavos de final. En cuartos se benefició del retiro de Matteo Berrettini, pero su desempeño previo ya lo había colocado entre las grandes historias del torneo.
Ambos tenistas se conocen perfectamente. Están empatados en sus enfrentamientos dentro del circuito profesional y Arnaldi buscará revancha tras la derrota sufrida ante Cobolli en la segunda ronda de Roland Garros el año pasado.
Con Zverev como favorito y tres aspirantes dispuestos a desafiar los pronósticos, París se prepara para unas semifinales que definirán quiénes estarán a un paso de la gloria sobre la arcilla francesa.
