Atlético de Madrid cae ante Bodo/Glimt y jugará dieciseisavos de Champions

Atletico de Madrid

Redacción.- El Atlético de Madrid quedó condenado por su peor enemigo: la falta de contundencia. A pesar de generar un aluvión de ocasiones, el equipo de Diego Simeone cayó 1-2 ante el Bodo/Glimt y deberá pasar por la ronda intermedia de dieciseisavos de final, donde se medirá con Brujas o Galatasaray, rival que se definirá en el sorteo del viernes.

La derrota, dolorosa y seguramente injusta por los méritos, puso fin a una racha de trece victorias consecutivas en casa y permitió al conjunto noruego lograr un histórico pase en el Metropolitano.

Mucho fútbol, poco gol

“No depende de nosotros”, había advertido Simeone en la víspera, condicionado por el empate previo en Turquía. Sin embargo, el destino sí estaba en manos rojiblancas: ganar y hacerlo con goles. No ocurrió ninguna de las dos.

El Atlético jugó para una goleada… y terminó perdiendo. En un contraste brutal entre volumen ofensivo y eficacia, el equipo generó ocasiones a raudales en la primera parte, pero solo convirtió una y pagó cada error defensivo con severidad.

Un inicio con susto y un ciclón ofensivo

El Bodo/Glimt avisó temprano. Primero Giménez salvó el 0-1 tras una vaselina de Brunstad Fet, y después Koke regaló un balón peligroso que Hogh no supo aprovechar. Fue el aviso que despertó al Atlético.

Desde ahí, el Metropolitano se volcó. El conjunto rojiblanco ajustó la presión, combinó con velocidad y desnudó todas las carencias defensivas del equipo noruego. En apenas 25 minutos, el Atlético marcó tres goles (dos anulados) y generó seis ocasiones claras.

La más clara llegó al minuto 8, con un contragolpe de Julián Álvarez que Sorloth no pudo convertir ante Haikin. Luego, un cabezazo de Baena fue anulado por fuera de juego milimétrico, y otra jugada colectiva terminó sin remate del propio Sorloth. El estadio ya rugía.

Sorloth sí responde… pero no alcanza

El gol llegó al cuarto de hora. Centro de Hancko y cabezazo de Sorloth, incómodo y bien marcado, pero efectivo. El quinto gol del noruego en 2026 confirmaba su buen momento.

Después, el Atlético siguió acumulando ocasiones: disparos de Barrios, goles anulados, cabezazos de Nico González, despejes forzados del portero. Todo menos el gol definitivo.

Y como castigo, llegó el empate. Sjovold, apareciendo desde el punto penal, puso el 1-1 fuera del alcance de Oblak. Un golpe inesperado tras tanto dominio.

Antes del descanso, el Atlético volvió a estrellarse: gran parada de Haikin a Nico, cabezazo de Julián y un disparo de Barrios al larguero. Al descanso, el marcador era 1-1… en un partido que pedía un 4-1.

La segunda parte y el golpe definitivo

El Atlético regresó menos fino tras el descanso. Menos agresivo, menos dominante. Simeone movió piezas: Almada por Baena y Ruggeri por Giménez. Pero en el minuto 58 llegó el mazazo.

En una jugada caótica dentro del área, tras cinco remates repelidos, Hogh marcó el 1-2 con un disparo que pasó entre las piernas de Almada. Fue la única ocasión noruega desde el empate. Fútbol puro: quien perdona, paga.

El Atlético siguió atacando, generó más oportunidades, pero la falta de gol volvió a condenarlo. Incluso hubo pitos a Simeone tras su último cambio, cuando retiró a Barrios por Le Normand.

Un castigo que obliga a remar

El Atlético termina noveno y deberá disputar los dieciseisavos de final, una ronda incómoda e inesperada para un equipo que tuvo todo para evitarla. Brujas o Galatasaray esperan.

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